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Textos y transcripciones

Secretaria Clinton en reunión con ministros de Exteriores de América Central

28 septiembre 2012

A continuación una traducción de las declaraciones de la secretaria de Estado Clinton en una reunión con ministros de Relaciones Exteriores de América Central celebrada en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York el 27 de septiembre:

(comienza el texto)

DEPARTAMENTO DE ESTADO DE EE.UU.
Oficina del Portavoz
27 de septiembre de 2012

DECLARACIONES

Declaraciones de la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton en una reunión con ministros de Exteriores de América Central

27 de septiembre de 2012
Hotel Waldorf Astoria
Nueva York, Nueva York

SECRETARIA CLINTON: Muchas gracias a todos. Espero que hayan podido probar el almuerzo. Soy muy consciente de las apretadas agendas [inaudible] en Nueva York la semana de la Asamblea General; no hay apenas un momento para respirar, y mucho menos para comer, así que espero que no se sientan inhibidos para comer.

Quiero darles la bienvenida a todos a nuestro tercer encuentro de seguridad ciudadana de América Central. Me complace que muchos de nuestros socios estén aquí hoy para examinar los progresos y conversar sobre el camino a seguir. Establecimos este grupo porque todos tenemos un interés en mejorar la estabilidad y seguridad en América Central. Para Estados Unidos, este asunto es muy personal. Estos son nuestros amigos, nuestros vecinos y nuestros socios en muchísimos temas importantes. Muchos de los habitantes de nuestro país provienen de América Central. Así que queremos —yo en particular lo he convertido en una prioridad— hacer todo lo posible para hacer frente a la delincuencia y la violencia, y ayudar a las personas a tener una vida más segura y próspera.

Cuando los gobiernos no han podido responder a estos retos por sí mismos, queremos crear alianzas que nos permitan hacerlo mejor juntos. Desde que el Grupo de Amigos se reuniera por primera vez en junio del año pasado, hemos podido ver verdaderos progresos. En los primeros seis meses de este año, en comparación con los primeros seis meses de 2011, las tasas de homicidio han bajado en un 10 por ciento en Guatemala, 25 por ciento en Honduras y 26 por ciento en El Salvador. En algunas comunidades nos informan que el temor a la violencia está empezando a desvanecerse, por primera vez en muchos años.

Ahora bien, nos queda mucho por hacer, porque los índices de violencia siguen siendo demasiado altos, el crimen descontrolado amenaza con socavar la confianza de los ciudadanos en sus gobiernos, y por eso tenemos que mantener el impulso. En primer lugar, tenemos que duplicar los esfuerzos que aseguran que la policía responda mejor y de modo más eficaz. Por ejemplo, Estados Unidos ha financiado programas de distritos policiales modelo en El Salvador y Guatemala que ofrecen capacitación y equipamiento para que los agentes de policía participen más en sus comunidades, y también para generar confianza entre los ciudadanos y la policía así como para concentrarse en las zonas donde los criminales operan con impunidad.

En estos tres distritos las tasas de homicidio han disminuido aún más que la media nacional: en un 35 por ciento, 40 por ciento y 50 por ciento respectivamente. Debemos extender este exitoso programa, así como otras medidas que han reducido la delincuencia, y fortalecer las fuerzas del orden público para que sean más profesionales, y también, francamente, para que estén más conectadas y sean más conscientes de las necesidades de la gente que vive en sus comunidades.

En segundo lugar, debemos aprovechar el éxito de los programas de prevención de la violencia que se dirigen a aquellos que son más vulnerables a ser reclutados por las pandillas, es decir, los jóvenes y las poblaciones marginadas. USAID tiene proyectos en 12 zonas de alta criminalidad de El Salvador donde colabora con organizaciones de la sociedad civil, dirigentes municipales y empresas para proporcionar educación y formación profesional a estos grupos de alto riesgo. Los comentarios que nos llegan de los habitantes de estas comunidades son que se sienten más seguros a la hora informar a las autoridades locales y las tasas de criminalidad de hecho han disminuido.

En tercer lugar, tenemos que mantener la voluntad política que ha impulsado el cambio desde dentro de los gobiernos centroamericanos y la sociedad misma. Desde el año pasado, Honduras ha aprobado una ley que permite la extradición de narcotraficantes, y se lo agradecemos. Costa Rica ha fortalecido sus fuerzas de policía y sus tribunales. Guatemala ha incrementado sus actividades de incautación de drogas y detención de criminales en la frontera con México. Ahora tenemos que estar seguros de que se cumplan las nuevas leyes y que las nuevas iniciativas dispongan de los recursos necesarios para tener éxito.

Por último, esperamos poder seguir fortaleciendo la asociación y la colaboración. Los países donantes, como nosotros, necesitamos seguir coordinando y enfocando los recursos donde más se necesitan, sin duplicar esfuerzos. Los gobiernos de la región tienen que compartir prácticas óptimas y poner en marcha iniciativas conjuntas, porque el crimen, por supuesto, no se detiene en las fronteras, y tenemos que seguir trabajando juntos.

Por nuestra parte, Estados Unidos está comprometido a ser un socio sólido. Nuestra Iniciativa Regional de Seguridad para América Central está pensada para hacer las calles más seguras, desarticular las redes delictivas, apoyar el desarrollo de instituciones de gobierno fuertes, llevar servicios a las comunidades en situación de riesgo y promover la mayor colaboración entre los gobiernos de la región, no sólo en América Central, sino también con México, Colombia y más allá.

Este año estamos destinando 135 millones de dólares a estas actividades, lo que eleva el total de fondos en los últimos cuatro años a casi 500 millones de dólares. Consideramos que, en función de la evidencia, ha sido una buena inversión de dinero. Estamos muy orgullosos de colaborar con ustedes, porque nuestra colaboración no tiene que ver solo con reducir la delincuencia, sino que se trata de crear comunidades seguras y estables que permitan a sociedades enteras crecer y prosperar.

Así que, de nuevo, quiero darles las gracias a todos por su compromiso con este esfuerzo. Espero charlar con las personas que se encuentran aquí en esta mesa y que están en las primeras líneas haciendo un arduo trabajo. Me gustaría ahora cederle la palabra al ministro nicaragüense de Relaciones Exteriores —Ministro Santos, bienvenido— quien nos actualizará acerca de los esfuerzos que han hecho los gobiernos centroamericanos para reducir el crimen y la violencia y para dirigirse a la comunidad internacional para que respalde los retos de seguridad más apremiantes de la región.

Ministro Santos.

(termina el texto)