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Textos y transcripciones

Discurso de la secretaria Clinton en la Conferencia de las Américas

11 mayo 2011

A continuación una traducción del discurso pronunciado por la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton en la apertura de sesiones de la 41º Conferencia de las Américas en Washington:

Departamento de Estado de Estados Unidos
Oficina del portavoz
Para publicación inmediata
11 de mayo de 2011

Discurso de la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton durante la 41º Conferencia de las Américas en Washington

11 de mayo de 2011
Auditorio Loy Henderson
Washington, D.C.

SECRETARIA CLINTON: Bien, muchísimas gracias y bienvenidos al Departamento de Estado para esta importante reunión del Consejo de las Américas. Me gustaría darte las gracias, John, por la presentación. Justamente acabo de tener la oportunidad de saludar al presidente Funes y a su delegación, y me complace mucho que esté aquí. Tengo entendido que más tarde hablará el presidente Calderón, así que tienen a verdaderas estrellas en el programa de dirigentes que están marcando una verdadera diferencia en la región. Susan, gracias por dirigir el Consejo de las Américas en momentos tan vitales en la historia de esta región.

Quiero tomarme un momento de privilegio personal para darle las gracias a uno de los nuestros: el secretario adjunto Arturo Valenzuela, que pronto concluirá dos años de servicio como secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental. Estados Unidos no ha tenido mejor paladín en el fortalecimiento de los lazos con nuestros vecinos. Hablo por mí misma y por todos nuestros colegas, al decir prematuramente, pero de todo corazón, que te vamos a extrañar cuando regreses a Georgetown este otoño, Gracias, Arturo. (Aplausos).

Algunos se deben estar preguntando por qué está aquí nuestro excelente secretario de Interior Ken Salazar, aparte de su profundo interés en la región y sus profundas raíces y lazos familiares. Después de este discurso, Ken y yo viajaremos a Groenlandia para asistir a la reunión del Consejo Ártico, un intento significativo para asegurarnos de gestionar el Ártico en esta crítica encrucijada de la historia del mundo, por lo que estoy encantada de que el secretario Salazar pueda estar aquí con nosotros.

Es un placer mirar alrededor de esta sala y ver tantas caras conocidas, estadounidenses, por supuesto, pero también muchas otras: dirigentes empresariales y encargados de elaborar políticas, académicos e pensadores y líderes de todo tipo. Y deseo darles las gracias a todos los que están aquí hoy y a los muchos que representan en todo el hemisferio, porque han realizado progresos muy significativos en nombre de los pueblos de nuestro continente. El Hemisferio Occidental ha visto tremendo progreso, y ello se debe a un liderazgo eficaz y basado en la reflexión.

Cambios como los que hemos visto en términos de oportunidades económicas y reformas democráticas no ocurren por casualidad, no son parte de la evolución natural. Ocurren cuando la gente decide que desea estas oportunidades y cambios para sí mismos, y cuando los dirigentes están listos para dirigir.

Veo algunos rostros que estaban entre el público cuando hablé en marzo en CSIS, y esa fue una de las ocasiones en las que la noche anterior había venido en un vuelo desde Egipto y Túnez, y luego tuve que salir en vuelo hacia París esa misma noche. Sin embargo, fue importante para nosotros anclar realmente el viaje histórico del presidente Obama en el contexto de lo que Estados Unidos espera lograr en colaboración con nuestros amigos. No me lo hubiera perdido por nada.

Esta región es vital para nuestros intereses, y sin embargo, al mismo tiempo, a pesar de lo que esté ocurriendo en otras partes del mundo, no hay nada más importante que continuar nuestro trabajo para consolidar la democracia, adoptar políticas económicas inteligentes, continuar levantando a decenas de millones de personas para que salgan de la pobreza, adoptar un papel más activo en el mundo y en general dejar bien sentado que estamos juntos en esto, que en el siglo XXI ascenderemos o caeremos juntos, pues tenemos muchísimos intereses en juego.

Por nuestro propio interés económico, estamos reconstruyendo nuestras propia economía y renovando nuestra competitividad, y no tenemos socios más importante que los de este hemisferio.

Por nuestra seguridad e intereses estratégicos, tenemos que diseñar una arquitectura de cooperación, y cada vez con más frecuencia buscamos socios más capacitados en el hemisferio. Por nuestros valores esenciales, mientras fomentamos la democracia y los derechos humanos aquí y en todo el mundo, podemos una y otra vez destacar lo que está ocurriendo con nuestros socios y amigos de este hemisferio.

Y para nuestra sociedad y cultura, los lazos cada vez mayores entre nosotros hace nuestra relación incluso más vital e innovadora.

En breve, como dije en marzo, hay poder en la cercanía, tanto la cercanía geográfica como también la cercanía de nuestros intereses económicos mundiales, nuestros valores nuestra cultura, y los desafíos que compartimos.

Por tanto, hemos tenido mucha actividad últimamente, destacada por el viaje del presidente Obama en marzo. En Brasil, concretó acuerdos para realizar diálogos de alto nivel sobre economía y energía, que creemos que fomentarán la cooperación, simplificarán las reglamentaciones y nos ayudarán a tomar medidas concretas que proporcionen beneficios tangibles a todos nuestros pueblos. En Chile, describió el marco de la colaboración en pie de igualdad; y en un discurso dirigido a todo el hemisferio, demostró lo mucho que esa colaboración puede crear por medio de nuestra participación con una democracia firme que cada vez tiene un papel más activo incluso más allá de la región. En El Salvador anunció la Alianza para el Crecimiento, que está dirigida a abordar los obstáculos crónicos al desarrollo.

También anunció una histórica iniciativa de seguridad ciudadana para fortalecer nuestra colaboración con socios en toda la región, para fomentar el estado de derecho, para luchar contra las pandillas y los narcotraficantes que, desgraciadamente, producen en nuestra región la tasa de delincuencia más alta del mundo. Como ustedes saben ya, los índices de violencia y delincuencia son inadmisiblemente elevados en demasiados lugares de nuestro hemisferio. Sin embargo, cuando observo la experiencia de Colombia en años recientes, veo que podemos superar esta amenaza, pero tenemos que hacerlo todos juntos.

De manera que, mediante esta nueva alianza, designaremos 200 millones de dólares para el desarrollo de tribunales, organizaciones de la sociedad civil y demás instituciones. Pero, en última instancia, como el presidente Funes ha defendido con tanta elocuencia, queremos contribuir a resolver las circunstancias económicas y sociales que impelen a los jóvenes a llevar una vida de delincuencia. Esta colaboración creará la oportunidad para que todos aprendamos unos de otros sobre lo que funciona. Dejemos de hacer lo que no funciona y dediquémonos a hacer más de lo que funciona. Al vincular a los países que desean impulsar sus propias iniciativas con socios que tengan valiosa experiencia en estos asuntos –como la colaboración entre Colombia y México– y con donantes como Estados Unidos, Canadá, España y la Unión Europea, podemos ayudar a que cada país haga más para proteger a su propio pueblo.

Por otro lado, el Presidente realizó ese viaje hace unas seis semanas, pero que en tiempo diplomático pareciera que fue hace siglos, porque han pasado tantas cosas desde entonces. Pero tengo el gusto de informar de que nos hemos mantenido enfocados en este objetivo particular y que estamos alcanzado progresos en nuestras prioridades.

Primero, en lo que atañe a cuestiones de comercio y crecimiento económico. Uno de nuestros principales objetivos es el de concretar los acuerdos de libre comercio con Colombia y Panamá. Ahora bien, no hablo como una principiante cuando digo que los acuerdos de libre comercio siempre plantean preguntas complicadas y estimulan mucho debate positivo en nuestro país. Pero hoy, tengo el placer de informar que estamos logrando mucho progreso en ambos acuerdos. Hemos trabajado con nuestros socios panameños y socios colombianos para resolver los puntos importantes y forjar un apoyo bipartidista más amplio en el Congreso, al igual que hicimos con el Acuerdo de Libre Comercio con Corea del Sur. Panamá promulgó importantes leyes nuevas sobre los derechos laborales y la transparencia fiscal. Con Colombia, hemos establecido un plan de acción para resolver las preocupaciones acerca de los derechos laborales, la violencia y la impunidad. Además, Colombia ya ha tomado medidas importantes para poner en marcha este plan, por lo que estamos trabajando con ahínco para concluir la siguiente etapa para el 15 de junio. Gracias al extraordinario liderazgo del presidente Santos, no me cabe duda de que cumpliremos con ese plazo.

De modo que este año –en el presente año– tenemos previsto enviar al Congreso la legislación que ponga en vigor los tres acuerdos de libre comercio pendientes. (Aplausos). Además, enviaremos nuestra agenda comercial más amplia, que incluye la renovación de la Ley de Preferencia Comercial Andina y el programa de Asistencia de Ajuste Comercial (Trade Adjustment Assistance). Con estas medidas, consideramos que estaremos bien encaminados a alcanzar nuestro objetivo.

Creo que son buenas noticias para los pueblos de nuestros países. En Estados Unidos solamente, estos tres acuerdos –con Colombia, con Panamá y la renovación de la Ley de Preferencia Comercial Andina– podrían agregar más de 10.000 millones de dólares a nuestra producción económica, lo que se traduciría en unos 70.000 empleos nuevos para trabajadores estadounidenses. Al agregar a Colombia y a Panamá a nuestros acuerdos de libre comercio vigentes, crearemos una cadena ininterrumpida de integración económica desde donde empiezan las Montañas Rocosas en Canadá hasta donde terminan los Andes.

A medida que avanzamos con estos acuerdos de libre comercio, también estamos teniendo progreso en otros aspectos de nuestras relaciones económicas. Con México, afortunadamente, hemos adoptado un plan de acción coordinado con medidas concretas que consideramos hará a la frontera más segura y más eficiente, y estamos resolviendo felizmente nuestras diferencias en lo que respecta a los camiones de carga que cruzan nuestra frontera. Conforme al plan de camiones de carga que estamos concluyendo actualmente, será más seguro, económico y fácil transportar mercancías a través de nuestra frontera compartida, y México eliminará los aranceles que impuso como represalia a más de 2.000 millones de dólares de nuestros productos.

En las semanas desde la visita del presidente Obama a Brasil, el conjunto de acuerdos que anunció –sobre la infraestructura para la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos, sobre aviación y transporte marítimo, sobre biocombustibles, investigación y desarrollo, y tantos más– está impulsando una importante aceleración de nuestra relación comercial.

En segundo lugar, más allá de la expansión del comercio y las oportunidades económicas, estamos desarrollando alianzas multilaterales flexibles que nos ayuden a afrontar los desafíos estratégicos que encaramos. La iniciativa de Caminos hacia la Prosperidad y la Alianza de Energía y Clima de las Américas promueven un crecimiento inclusivo y una seguridad energética sostenible. El liderazgo que demostró México en Cancún a finales del año pasado fue absolutamente indispensable para encaminar al mundo hacia una mayor cooperación con la finalidad de afrontar el cambio climático, y fue una propuesta de México para el Fondo Verde la que servirá como vehículo de asistencia para que los países en desarrollo satisfagan sus necesidades climáticas.

Además, todos los países del hemisferio han enviado alimentos, personal o fondos para ayudar a Haití a recuperarse del terremoto que sufrió el año pasado. Miembros de la Organización de Estados Americanos y de la comunidad caribeña ayudaron a establecer mesas de votación, observaron las elecciones presidenciales y apoyaron a la autoridad electoral nacional. Este sábado, cuando el pueblo haitiano invista a su nuevo presidente, sabrá que contó con el apoyo de países vecinos para garantizar que sus votos fueran contados y sus voces escuchadas.

Tercero, seguimos trabajando para impulsar nuestros valores democráticos compartidos. Si bien América Latina ha sufrido una impresionante transformación a lo largo de las últimas décadas, no podemos permitirnos la autocomplacencia. Tenemos que seguir trabajando para institucionalizar la democracia y para preservar y proteger las libertades fundamentales.

Por otro lado, en Honduras hemos observado lo eficaz que puede ser ese tipo de estrategia común. Ahora que se han eliminado los obstáculos para que el ex presidente Zelaya regrese a Honduras, confío en que dentro de poco daremos la bienvenida nuevamente a Honduras como miembro pleno del sistema interamericano. Esa una medida que ha estado pendiente por mucho tiempo.

Por último, todas estas oportunidades requerirán liderazgo. Todavía enfrentamos una inmensa brecha de desigualdad en América Latina. De hecho, de Estados Unidos hacia el sur la vemos, porque si se consideran las economías desarrolladas y avanzadas, desafortunadamente, nuestro país tiene también una de las brechas más grandes de desigualdad. De modo que tenemos que seguir enfocándonos en cómo ayudar a equipar a las personas con las habilidades y herramientas que necesitan para aprovechar al máximo el potencial que Dios les ha dado.

Estados Unidos, creo yo, tiene la bendición de tener una de las poblaciones hispanohablantes más grandes del mundo. Y la población latina es el grupo de mayor crecimiento en nuestro país. Somos interdependientes y tenemos que abordar las verdaderas cuestiones que la interdependencia presente. Tomemos como ejemplo la inmigración. Sé que es un tema que crea ansiedad para algunos, pero por mucho tiempo ha sido la fuente de nuestra vitalidad y nuestro espíritu innovador. Por ese motivo, como dijo el presidente Obama ayer en El Paso, estamos comprometidos con una reforma integral del sistema de inmigración.

Estamos comprometidos también a ampliar considerablemente los lazos entre personas de nuestro país y personas de todo el hemisferio. Esa es la idea de nuestra nueva iniciativa llamada 100.000 en las Américas (100,000 Strong in the Americas) que aumentará enormemente el número de estudiantes latinoamericanos que estudian en Estados Unidos y de estudiantes estadounidenses que estudian en América Latina. Les agradecería su apoyo a este proyecto. Inauguramos el Programa 100.000 en China y ya hemos recaudado dinero más que suficiente para garantizar que tengamos la oportunidad de alcanzar nuestro objetivo de tener 100.000 estadounidenses estudiando en China, de tener más estudiantes chinos estudiando en Estados Unidos, de superar algunos de los obstáculos de visa que, desafortunadamente, fueron bastante difíciles de navegar desde el 11 de septiembre. Y espero que podamos hacer lo mismo, Arturo, que tengamos 100.000 en las Américas y muchos de ustedes en nuestro comité de dirección, enfocados en cómo hacer esto, porque queremos dejar absolutamente claro que este es nuestro hogar, y queremos estar seguros de que nuestros jóvenes hagan esas conexiones y esas amistades de por vida y redes de relación.

Ahora bien, estamos poniendo enfoque especial en las conexiones de persona a persona en Cuba. Desde el principio, la administración Obama consideró que la mejor manera de promover los derechos básicos en Cuba – de hecho, de promoverlos dondequiera – es apoyar los cambios y las relaciones constructivas. Y no hay mejor embajador para nuestros valores que un maestro, un artista, un estudiante o líder religioso, un cubano estadounidense que ha hecho una nueva vida en Estados Unidos. Por eso hemos disminuido nuestras restricciones de viaje y envío de remesas a Cuba. Podríamos hacer más si viéramos pruebas desde el lado cubano de que existe la oportunidad de hacerlo, porque queremos fomentar estas conexiones más estrechas y queremos trabajar para lograr el momento en el que Cuba disfrute de su propia transición a la democracia, cuando pueda mirar a sus vecinos de todo el hemisferio y el pueblo cubano sienta que él, también, tiene la oportunidad de escoger a sus líderes, escoger sus profesiones, abrir sus negocios y, en general, aprovechar lo que ha sido una tremenda oleada de progreso en todas partes, menos en Cuba.

De manera que, hemos logrado mucho en todas nuestras prioridades, pero hay un punto final que deseo hacer aunque corra el riesgo, quizás, de que tenga menos acogida. Admitamos que afrontamos verdaderas deficiencias en la región. Muchos dicen que ésta es la década latinoamericana, y concuerdo con ello. Hay mucho de lo que estar orgullosos y mucho que puede esperarse.

Pero seamos francos: todavía hay sistemas educativos débiles, todavía hay instituciones democráticas débiles, todavía hay políticas fiscales inadecuadas, todavía hay demasiadas pocas personas de medios que pagan su porción justa de impuestos a su gobierno para apoyar servicios para los que de otro modo estarían estancados en la pobreza generacional, y todavía hay demasiada violencia. Si no hacemos frente a estos desafíos, podríamos desperdiciar esta oportunidad histórica. Pero confío mucho en que lo haremos, porque si se considera lo que ha dado resultado en los países que lideran el cambio, es porque han tomado estas decisiones difíciles.

He estado en varios de los países de la región. Como John dijo, había perdido la cuenta –17 y 18 meses– pero en muchos de ellos hice la comparación entre lo que sucedía dentro del propio país y lo que sucedía en el resto de la región o en un país cercano, donde los gobiernos y los líderes tomaban las decisiones difíciles de invertir en sus propios pueblos y no sólo de aprovecharse de las oportunidades económicas que quizás fluyen a los que ya estamos arriba. Estoy segura de que vamos a encarar los problemas que aún quedan por resolver y que aprovecharemos al máximo la energía y el talento de las personas, y nos anima mucho la labor que hace este consejo. Espero conocer los resultados de sus debates, y espero que continuemos trabajando hacia lo que ciertamente puede ser un siglo latinoamericano de esperanza, potencial y promesa para todos.

Gracias. (Aplausos).

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://iipdigital.usembassy.gov/iipdigital-es/index.html )