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Textos y transcripciones

Valenzuela, del Dpto. de Estado, sobre relación de EE.UU. con el Hemisferio Occidental

14 abril 2011

A continuación una traducción de las palabras del secretario adjunto Valenzuela durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes en relación con la asistencia de Estados Unidos a países del Hemisferio Occidental:

Departamento de Estado de Estados Unidos
Testimonio
Arturo Valenzuela
Secretario de Estado Adjunto, Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental
Comparecencia ante la subcomisión del Hemisferio Occidental en la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes
Washington, DC

13 de abril, 2011
Preparado para su lectura

Prioridades de la ayuda de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental

Señor presidente y miembros de la Comisión:

Estoy encantado de tener esta oportunidad para expresar testimonio ante ustedes sobre las prioridades del presupuesto del Departamento de Estado en el Hemisferio Occidental. Espero seguir trabajando con esta comisión para impulsar los intereses de Estados Unidos en el hemisferio.

La reciente visita del presidente Obama a Brasil, Chile y El Salvador destacó el interés vital nacional de Estados Unidos en las Américas. El presidente aprovechó el viaje para impulsar la promesa que hizo durante la Cumbre de las Américas de crear una relación entre “socios iguales” basada en los intereses mutuos y los valores compartidos. Tuvo reuniones particularmente productivas y sustantivas con los dirigentes de esos tres países y también se reunió con representantes del sector privado y de la sociedad civil. El mensaje del presidente, y las docenas de acuerdos concretados durante el viaje, demuestran lo enormemente importante que la región es para Estados Unidos en temas que incluyen nuestra competitividad económica, nuestros intereses estratégicos globales, nuestros valores fundamentales de democracia y derechos humanos, y la riqueza y diversidad de nuestra sociedad y cultura.

En su Mensaje del Estado de la Unión de este año el presidente Obama compartió su visión sobre cómo Estados Unidos ganará el futuro. Como la secretaria Clinton recientemente expresó “Mejorar nuestra competitividad, acelerar la innovación, alcanzar la seguridad energética e incrementar nuestras exportaciones, todo esto exige una robusta participación con América Latina”. Los países de las Américas están ayudando en la recuperación mundial de la economía y las economías combinadas de América Latina crecieron un seis por ciento el año pasado, lo que algunos observadores estiman que anuncia el comienzo de una “década de América Latina”. El tamaño de las economías de América Latina y su joven demografía son especialmente importantes para Estados Unidos –y nuestra economía está estrechamente ligada a las de nuestros vecinos. Exportamos más de tres veces a América Latina de lo que hacemos a China, más a América Latina que a Europa, y más a Chile o Colombia que a Rusia.

Incluso en este mundo interconectado, la geografía todavía cuenta. Esta administración considera que esa es una ventaja comparativa que debemos aprovechar, y descuidarla sería un riesgo. Nuestra oportunidad con América Latina deriva del “poder de la proximidad”, proximidad que es geográfica, económica, y que refleja la historia común de las Américas. La visita del presidente Obama destacó nuestro creciente reconocimiento de que el hemisferio tiene mucho que ganar con una mayor cooperación basada en los valores compartidos, que pueden conducir al surgimiento de asociados aún más capaces, que nos puedan ayudar a lograr nuestros objetivos estratégicos, desde el fomento de la energía limpia a la mejora de la seguridad en la región.

El viaje del presidente coincidió con el 50 aniversario del anuncio por parte del presidente Kennedy, de la “Alianza para el Progreso”, que representaba el compromiso de Estados Unidos de ayudar a la región a enfrentar los abrumadores desafíos para su desarrollo. El panorama de hoy es muy diferente. Aunque todavía en algunos países persisten antiguos desafíos y todos estamos tratando con nuevos, como el cambio climático, la mayor parte de los países de la región están claramente en camino hacia sociedades más estables y democráticas, con economías modernas y una clase media en crecimiento. Hoy, los países de América Latina están menos polarizados, lo que nos permite atender mejor nuestros objetivos comunes. Este progreso los convierte en invalorables socios para resolver los problemas pendientes en nuestro propio hemisferio, impulsar las prioridades globales clave, y fomentar el crecimiento económico interno. Nuestros asociados en el hemisferio son actores globales y cada vez más son donantes de ayuda en su propio derecho. Por ejemplo, luego del terremoto del año 2010 en Haití, países de todo el hemisferio contribuyeron con recursos para los esfuerzos de auxilio y la consiguiente reconstrucción.

La ayuda de Estados Unidos es apenas un componente de la participación económica total entre Estados Unidos y los otros países del Hemisferio Occidental. La semana pasada, el presidente Obama anunció que seguimos adelante con los acuerdos de promoción comercial entre Estados Unidos y Colombia y entre Estados Unidos y Panamá, que esperamos crearán miles de puestos de trabajo en Estados Unidos y aumenten las exportaciones de Estados Unidos en más de mil millones de dólares. Esos acuerdos comerciales son parte integral de la estrategia general de la administración para profundizar nuestros lazos dentro del Hemisferio Occidental y favorecer nuestra prosperidad colectiva. La administración recientemente resolvió una prologada disputa en relación al transporte de camiones mexicanos que fortalecerá todavía más nuestra relación económica con este socio clave. Durante el año 2010 el comercio bilateral total entre Estados Unidos y América Latina y el Caribe, alcanzó la suma de 636.000 millones de dólares, es decir, un aumento del 27 por ciento en relación al año anterior. La ayuda de Estados Unidos en la creación de capacidad comercial apoya la aplicación efectiva de nuestros acuerdos de libre comercio y asiste en el establecimiento de un campo de juego nivelado que asegure que nuestros asociados comerciales respeten los derechos laborales fundamentales. Además, las remesas desde Estados Unidos a la región totalizaron 69.000 millones de dólares durante el año 2010, lo que indica un aumento del dos por ciento en relación al año previo.

La ayuda exterior de Estados Unidos en América Latina y el Caribe respalda las metas de nuestra política general de impulsar los intereses económicos y de seguridad de Estados Unidos por medio de la gobernabilidad democrática eficaz, la seguridad ciudadana para todos, la ampliación de las oportunidades sociales y económicas, y un futuro de energía limpia para el hemisferio. Nuestras prioridades presupuestarias para el Año Fiscal 2012 son las de fortalecer las instituciones de gobierno democrático, combatir amenazas a la seguridad ciudadana, aprovechar las oportunidades económicas que surjan, y dar apoyo al potencial liderazgo mundial y regional que surja por parte de los países de las Américas.

Las solicitudes para ayuda exterior de Estados Unidos durante el año fiscal 2012 alcanzan un total de 1.980 millones de dólares. Consideramos que esta cifra nos permitirá enfrentar los desafíos y oportunidades que tenemos. Al mismo tiempo no es oneroso y considera las restricciones fiscales que todos reconocemos.

Sigue siendo esencial tener el personal suficiente y el apoyo a las embajadas y consulados que son las plataformas operativas de nuestra labor y participación diplomática. Nuestro dedicado personal trata cada día de defender los derechos humanos, mejorar la democracia, proteger a nuestros ciudadanos, y aumentar el comercio y las exportaciones que permitan crear puestos de trabajo. Nuestra solicitud para operaciones de Estado para el año fiscal 2012 aportaría los recursos suficientes para atender las necesidades que enfrentamos al tiempo que refleja las actuales restricciones fiscales, pero es vital el financiamiento completo para asegurar que podamos lograr nuestras metas para el pueblo estadounidense.

El éxito del Hemisferio Occidental continuará apoyando el crecimiento de instituciones democráticas vibrantes que respondan ante sus ciudadanos, amplíen las fronteras de la libertad, y creen mayor prosperidad económica y social. Es importante destacar que la estrategia de participación de la administración Obama ha contribuido a un cambio en la opinión pública latinoamericana. Según una encuesta de 2010 realizada por Latinobarómetro, dos tercios de la población en la mayoría de los países tienen una actitud favorable hacia Estados Unidos – un aumento de 10 a 20 puntos en comparación con los niveles de 2008. El papel de Estados Unidos en América Latina es considerado también tremendamente positivo. Esto sugiere que la estrategia de la administración Obama ha hecho retroceder el peligroso agotamiento de buena voluntad hacia Estados Unidos que había ocurrido durante la década anterior.

No obstante, para sostener este progreso importante, debemos dar prioridad a la seguridad ciudadana. La encuesta de Latinobarómetro realizada el año pasado confirmó uno de los preceptos centrales de la política de la administración Obama hacia las Américas: Que la preocupación más grande de los ciudadanos en todo el hemisferio es lograr seguridad y combatir el aumento del crimen internacional. Compartimos esta prioridad con nuestros socios regionales, nuestra solicitud de presupuesto para el año fiscal 2012 se concentra en el asunto de la seguridad ciudadana y representa un poco menos de la mitad de la solicitud total para el Hemisferio Occidental.

Para supervisar eficazmente los programas de seguridad ciudadana en América Latina y el Caribe, le he pedido a la vicesecretaria adjunta principal Roberta Jacobson que asuma la responsabilidad de asegurar que exista la coordinación apropiada y que sea necesaria en la planificación y aplicación de los programas de seguridad ciudadana en toda la región. Este papel crítico asegurará que conozcamos qué programas son más eficaces y reduzcamos la duplicidad de esfuerzos.

Especialmente en México y América Central, el narcotráfico y el crimen transnacional representan amenazas a la seguridad ciudadana. Nuestros esfuerzos, incluyendo la ayuda de Estados Unidos, pretenden crear capacidad en el gobierno anfitrión para proteger a sus ciudadanos y administrar la ley de manera eficaz.

Estados Unidos y México han construido una asociación especialmente estrecha por medio de la Iniciativa Mérida para combatir a los grupos criminales organizados y la violencia relacionada con estos, a la vez que se respetan los derechos humanos y la ley. Nuestra solicitud presupuestaria para el año fiscal 2012, de 282 millones de dólares para la Iniciativa Mérida, hará que continúe el progreso que hemos logrado, y que se basa fundamentalmente en que nos demos cuenta de que nuestros países comparten la responsabilidad de combatir las redes criminales trasnacionales y proteger a nuestros ciudadanos del crimen, la corrupción, la explotación humana y las adicciones deshumanizantes que estas redes generan. Se basa también en el respeto mutuo y la comprensión de los tremendos beneficios que Estados Unidos y México pueden ofrecer a nuestros ciudadanos mediante esta colaboración. Tenemos cuatro metas: Trastornar a los grupos criminales organizados; institucionalizar reformas que apoyen el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos; crear una frontera del siglo XXI; y construir comunidades fuertes y resistentes. Para lograr estas metas aceleramos nuestros esfuerzos de apoyar instituciones democráticas más fuertes, especialmente policía, sistemas de justicia y organizaciones de la sociedad civil; ampliamos nuestro enfoque en las fronteras más allá de interceptar contrabando para incluir facilitación del comercio y viajes legítimos; y cooperamos en construir comunidades fuertes y resistentes a la influencia corruptora del crimen organizado.

Estados Unidos trabaja con otros socios (entre otros la Unión Europea, España, Colombia, Canadá y México) para abordar las amenazas a la seguridad en América Central. Durante su viaje reciente, el presidente Obama anunció la Asociación de Seguridad Ciudadana de América Central, que se basará y complementará los esfuerzos existentes dirigidos a aumentar la seguridad ciudadana en las Américas.

Nuestra solicitud presupuestaria para el año fiscal 2012 para la Iniciativa de Seguridad Regional de América Central (CARSI), el componente de Estados Unidos en ese esfuerzo de asociación internacional, es de 100 millones de dólares. La ayuda a CARSI está diseñada para rendir impactos fuertes y sostenibles en la delincuencia, las pandillas y el tráfico de drogas. Simultáneamente, trabajamos para reconstruir los sistemas de aplicación de la ley, judiciales y carcelarios, a la vez que atendemos las causas subyacentes económicas y sociales de la violencia y la inseguridad. Trabajamos también con nuestros socios para asegurar que América Central sea una prioridad en materia de desarrollo y de política exterior, para que los recursos de los donantes tengan colectivamente mayor impacto positivo en la trayectoria de seguridad en esta subregión crucial. CARSI sirve también para fomentar más respeto a los derechos humanos y el estado de derecho.

Para asegurar que los traficantes y elementos del crimen transnacional no simplemente cambien rutas, abordamos también la seguridad ciudadana en el Caribe. La Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe (CBSI) refleja el esfuerzo de la administración para establecer una asociación sostenible de seguridad con los países caribeños, una región que comprende la mitad de la frontera del sur de Estados Unidos. La solicitud de fondos para el año fiscal 2012, de 73 millones de dólares, fomentará la cooperación regional de seguridad en el Caribe. El aumento del crimen y la violencia, en gran parte relacionados con las drogas, amenaza la seguridad y la estabilidad regionales. Los países caribeños no están bien equipados para encargarse ellos solos de estos asuntos, y hemos acordado una asociación para desarrollar capacidades nacionales y regionales que atiendan la multitud de asuntos criminales trasnacionales en toda la región. Esta financiación es esencial para construir sobre las bases de la tarea que hemos empezado con nuestros socios regionales.

Los fondos para la Iniciativa Regional de Seguridad para América Central (CARSI) y la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe (CBSI) se solicitan bajo la cuenta regional del Hemisferio Occidental – una línea presupuestaria única en el presupuesto que contiene fondos críticos de seguridad ciudadana para estas regiones. La financiación completa de la solicitud del año fiscal 2012 para estas iniciativas es vital para garantizar un progreso continuo contra desafíos al estado de derecho en estas regiones que amenacen los intereses nacionales de Estados Unidos.

Mantener los avances recientes obtenidos en seguridad y gobernabilidad continúa siendo una alta prioridad de asistencia en Colombia para Estados Unidos. La solicitud del año fiscal 2012 para Colombia refleja una disminución que ha sido posible debido a la capacidad cada vez mayor de las autoridades nacionales de Colombia de responder directamente al desafío que enfrenta su país. Además, continuamos ajustando el equilibrio de las actividades de seguridad y contra el narcotráfico hacia iniciativas en los sectores de justicia, desarrollo alternativo y ayuda humanitaria, por lo que esta tendencia se refleja en nuestra solicitud. Trabajamos de cerca con el gobierno colombiano para apoyar el proceso de nacionalización en curso, a la vez que trabajamos también en la promoción de los derechos humanos y laborales, la protección de los defensores de los derechos humanos, el asegurar acceso a la justicia, y terminar con la impunidad. Nuestras inversiones en la capacidad de Colombia están teniendo éxito, y esta experiencia ahora puede beneficiar a otros en la región que enfrentan desafíos similares en materia de seguridad ciudadana.

Al evaluar a la región como un todo, reconocemos que las instituciones gubernamentales aún son débiles en algunos lugares donde el peligro del populismo todavía existe, ya sea de izquierda o de derecha. La principal distinción está entre países con instituciones sólidas y aquellos donde los líderes dominan por medio de la personalización de la política. Además de fortalecer las instituciones democráticas, la administración reconoce la importancia de apoyar los procesos democráticos que satisfacen las normas internacionales y hemisféricas de transparencia, que sostienen partidos políticos de todo el espectro político, y que fortalecen la base de la sociedad civil. Una observación electoral verosímil es crítica para salvaguardar el proceso democrático, como recientemente hemos presenciado en Haití.

En algunos casos, observamos desafíos representados por líderes que pretenden consolidar el poder por medio de mecanismos ajenos al constitucionalismo, con frecuencia suprimiendo los derechos de las minorías, ello unido a débiles instituciones gubernamentales. Asimismo, nos preocupa el enfoque contra medios informativos independientes a través de diversos mecanismos que van desde complicadas maniobras legales hasta la fuerza bruta y la intimidación. Debemos protegernos contra estas tendencias, ya que la historia nos enseña que los desafíos contra la libertad de expresión pueden conducir rápidamente a presionar asimismo contra otras libertades fundamentales. Ese es el motivo por el que la administración continúa apoyando a la sociedad civil y a los defensores de la libertad de expresión en países como Venezuela y Cuba. La ayuda de Estados Unidos para Cuba y Venezuela pretende apoyar el deseo de sus ciudadanos de expresarse libremente.

También continuamos ayudando al pueblo haitiano a la reconstrucción tras el terrible terremoto que sacudió el país hace más de un año. Como el presidente Obama recalcó poco después del terremoto, el compromiso de Estados Unidos con Haití será sostenido, como se hace patente en nuestra solicitud para el año fiscal 2012. Desde el terremoto, el gobierno estadounidense ha proporcionado más de 1.000 millones de dólares en auxilio humanitario, así como 406 millones de dólares adicionales en ayuda para la recuperación dirigida a la creación de empleos, remoción de escombros, soluciones para albergues, salud y otras prioridades. A la fecha, hemos desembolsado más de 332 millones de dólares para apoyar una reducción de su deuda y contribuir al Fondo de Reconstrucción de Haití. Esto ha permitido al gobierno haitiano utilizar sus recursos para apoyar la construcción y reparación de viviendas, retirar escombros en zonas críticas de Puerto Príncipe, establecer fondos para financiar la actividad del sector privado, y brindar ayuda a la educación. Estados Unidos ha proporcionado también más de 45 millones de dólares en ayuda desde el comienzo de la crisis de cólera en octubre de 2010 para suministros y servicios médicos, así como instalaciones para el tratamiento del cólera y campañas de información para aumentar la conciencia pública sobre la prevención y tratamiento de la enfermedad.

Más allá de la seguridad ciudadana y la ayuda para Haití, la ayuda estadounidense aborda desafíos claves de desarrollo en la región, incluyendo buena gobernabilidad, educación, salud, medio ambiente, y competitividad comercial, lo que concuerda con la política de Estados Unidos hacia el hemisferio. Estos sectores incluyen fondos para las iniciativas básicas de desarrollo de la administración: Alimentar el Futuro, salud mundial, y cambio climático mundial; que confrontan amenazas mundiales significativas y aprovechan la experiencia y fortalezas de desarrollo de Estados Unidos en estos sectores a los que se dirigen.

Nuestra solicitud para el año fiscal 2012 incluye también pequeñas cantidades para asistencia a los sectores de crecimiento económico y cambio climático diseñadas para aprovechar las contribuciones del país anfitrión y de las asociaciones regionales. Utilizamos fondos dirigidos a crear alianzas con nuestros vecinos más cercanos para fomentar la energía renovable y gestionar los efectos del cambio climático por medio de la Alianza de Energía y Clima de las Américas. Similarmente, colaboramos con otros 14 países del hemisferio a través de la iniciativa Caminos hacia la Prosperidad en las Américas con la finalidad de identificar las mejores formas de compartir más ampliamente los beneficios comerciales y de crecimiento económico. Estas innovadoras y flexibles alianzas entre socios igualitarios reflejan la nueva visión del presidente Obama para nuestro cambiante hemisferio. La oportunidad económica es un componente esencial del contrato democrático-social, y es evidente que todos tenemos un interés en el éxito de cada uno de los demás.

En el año fiscal 2010, invertimos más de 1,2 millones de dólares para fomentar la igualdad racial, la inclusión social, y facultar a los miembros de la sociedad civil y la juventud de origen indígena y de origen africano. Conforme a acuerdos bilaterales como los Planes de Acción con Brasil y Colombia, ofrecemos ayuda técnica y expandimos programas de diplomacia pública como intercambios académicos, para la promoción de la igualdad y el acceso a oportunidades. En 2012 continuaremos basándonos en esta labor, aprovechando el apoyo de los países anfitriones y la coordinación interinstitucional para fomentar el fortalecimiento de instituciones democráticas, oportunidades económicas, preservación cultural y acceso a la educación para grupos que han sido excluidos históricamente. Al analizar los desafíos de seguridad en el Hemisferio Occidental, no podemos olvidar a las poblaciones marginadas que son las más vulnerables a la violencia que afecta a la región. Tan sólo como un ejemplo, el asunto más importante que afecta a la mujer en el hemisferio es la violencia de género, con la violencia doméstica y la trata de personas en segundo y tercer lugar respectivamente. Por consiguiente, nos hemos asegurado que asuntos críticos como la prevención de la violencia juvenil y combatir la violencia contra la mujer y otros grupos marginados, entre ellos indígenas, afrodescendientes, personas lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales (LGBT) y personas discapacitadas; se incorporen cada vez con más frecuencia en nuestros programas de ayuda.

En conclusión, consideramos que nuestras prioridades presupuestarias para el Hemisferio Occidental se centran en lograr un fuerte impacto en aspectos vitales para los intereses de Estados Unidos y en colocar los cimientos para alianzas más profundas y más productivas con la región en su totalidad. Nuestra participación con nuestros vecinos tiene poderosas implicaciones para el comercio y el empleo, energía y la seguridad, y ejercerá una influencia en nuestra capacidad para enfrentar graves desafíos y alcanzar objetivos esenciales en nuestro país y en todo el mundo. Muchas gracias por su atención.

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://iipdigital.usembassy.gov/iipdigital-es/index.html )