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Publicaciones

Capítulo 9 - Los derechos humanos de la mujer

09 noviembre 2012
Un grupo de mujeres con velo (AP Images/Tomas Munita)

Las mujeres afganas son víctimas de la violencia y de la discriminación institucionalizada, según las organizaciones de derechos humanos.

Por Robin N. Haarr

Los derechos humanos y las libertades fundamentales deberían ser derechos de nacimiento, pero algunos países del mundo no otorgan derechos humanos a las mujeres. Lo que es más, las mujeres son con frecuencia víctimas de violaciones de derechos humanos. Se violan los derechos humanos de las mujeres cuando no pueden participar en decisiones que afectan sus vidas y se les niega participación política y representación justa, cuando se les impide ir a la escuela o recibir atención médica, cuando sufren discriminación en el empleo, cuando se les niega igual derecho a la tierra y a la propiedad, cuando sufren de la violencia dentro de sus hogares y cuando están sujetas a prácticas tradicionales dañinas como la mutilación genital y la muerte por honor.

El reconocimiento de los derechos de las mujeres comenzó en algunos países cuando evolucionaron de ser sociedades feudales a tener formas de gobierno más representativas. En Estados Unidos la concientización de los derechos de la mujer vino con los ideales de la revolución americana. Mujeres fuertes e inteligentes como Abigail Adams, esposa del segundo presidente estadounidense, John Adams, exigieron trato justo y equitativo, y advirtieron proféticamente que “si no se presta atención y cuidado particular a las damas, estamos resueltas a fomentar una rebelión, y no nos sentiremos sujetas por ninguna ley en la cual no tengamos voz o representación”. Abogó también por igual acceso de las niñas a la educación, escribiendo a su esposo, quien entonces representaba a la nueva república estadounidense en París: “Deploro la educación insignificante, estrecha y reducida de las mujeres en mi propio país”. El movimiento en favor del sufragio de las mujeres en Estados Unidos y Gran Bretaña comenzó a mediados del siglo XIX y en unos pocos países europeos a comienzos del siglo XX.

Los derechos humanos de las mujeres sólo surgieron como un movimiento mundial durante la Década de la Mujer de las Naciones Unidas (1976–1985), cuando mujeres de muchos y diversos antecedentes geográficos, culturales, religiosos, raciales y de clase se unieron y se organizaron para mejorar la condición de las mujeres. Fue durante esta década que las Naciones Unidas patrocinaron varias conferencias de mujeres: en la Ciudad de México en 1975, en Copenhague en 1980 y en Nairobi en 1985, para evaluar la condición de las mujeres y formular estrategias para su avance.

Una declaración internacional de los derechos de la mujer

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) es un acuerdo internacional clave sobre los derechos humanos de las mujeres que fue adoptado por la asamblea general de las Naciones Unidas en 1979. Con frecuencia se describe a la CEDAW como una carta internacional de los derechos de la mujer. Su preámbulo y 30 artículos están dirigidos a eliminar la discriminación contra las mujeres y a promover la igualdad de género. La convención define la discriminación contra las mujeres como “toda distinción, exclusión a restricción basada en el sexo” que impida gozar “de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”. Establece un programa de acción nacional para poner fin a dicha discriminación y requiere de todos sus participantes que tomen “todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer” y garantizar sus libertades fundamentales “en igualdad de condiciones con el hombre”.

Hasta 2008, 186 estados miembros de las Naciones Unidas habían ratificado la CEDAW. El gobierno de Obama apoya firmemente este tratado y está dedicado a su ratificación. Los estados participantes en la CEDAW acuerdan incorporar principios de igualdad de género en sus constituciones nacionales y otra legislación apropiada; adoptar la legislación apropiada y otras medidas que prohíban la discriminación contra las mujeres y establecer protección legal de sus derechos sobre una base de igualdad con los hombres.

Los derechos humanos de la mujer se aplican tanto a las esferas “pública” como “privada” de la vida de las mujeres. Para muchos gobiernos, sin embargo, atender los derechos de las mujeres en la esfera “privada” es difícil porque con frecuencia se piensa que la esfera privada está más allá del ámbito del estado, exenta de escrutinio e intervención del gobierno (UNIFEM, ahora ONU Mujeres, Acerca de la Convención). Como resultado, en muchos países la discriminación contra las mujeres y las niñas que ocurre dentro de la familia bajo el disfraz de tradiciones y prácticas religiosas y culturales continúa y permanece oculta en la esfera privada, donde los perpetradores de semejantes violaciones de los derechos humanos típicamente gozan de impunidad para sus acciones.

Los derechos de la mujer como derechos humanos

Desde la década de 1980 las mujeres en todo el mundo se han unido en redes y coaliciones para aumentar la conciencia sobre los problemas de discriminación, desigualdad y violencia. Han usado la estructura de los derechos humanos para luchar por los derechos de la mujer en los campos de la familia, sociedad, economía y política. Un resultado importante de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing en 1995 fueron la Declaración y plataforma de acción de Beijing. Estos documentos expresan el compromiso de la comunidad internacional con el avance y potenciación de las mujeres y eliminan los obstáculos en las esferas pública y privada que históricamente han limitado la plena participación de la mujer. La plataforma de acción establece tres objetivos estratégicos relacionados con los derechos humanos de las mujeres: Promover y proteger los derechos humanos de las mujeres mediante la implementación plena de todos los instrumentos de derechos humanos (especialmente la CEDAW), asegurar la igualdad y la no discriminación bajo la ley y en la práctica, y lograr la alfabetización legal. Los gobiernos tienen la responsabilidad principal, pero las personas, organizaciones y empresas son importantes para tomar acciones concretas que mejoren la vida de las mujeres.

La entonces primera dama estadounidense Hillary Clinton declaró en la conferencia de Beijing en 1995 que “los derechos humanos son derechos de la mujer”, y agregó: “Las mujeres deben gozar del derecho de participar plenamente en la vida social y política de sus países si queremos que la libertad y la democracia prosperen y perduren”.

La CEDAW y la Declaración y plataforma de acción de Beijing señalaron la incorporación exitosa a la perspectiva general de los derechos de las mujeres como derechos humanos. Aunque la Declaración y plataforma de acción de Beijing no son legalmente vinculantes, tienen peso ético y político y se pueden usar para seguir acciones locales, regionales y nacionales en lo que se refiere a los derechos humanos de las mujeres. La CEDAW es un tratado vinculante para sus firmantes.

Los principios y prácticas relacionados con los derechos humanos de las mujeres están evolucionando constantemente. El gran cuerpo de convenciones, acuerdos y compromisos internacionales sobre los derechos humanos de las mujeres desarrollado durante las décadas pasadas provee a las mujeres una visión y un vocabulario alternos para confrontar las violaciones de sus derechos humanos. Semejantes pautas son instrumentos importantes para el activismo político y constituyen una estructura para el desarrollo de estrategias concretas para el cambio.

Robin Haarr es profesora de justicia penal en la Universidad Eastern Kentucky cuyas investigaciones se concentran en la violencia contra las mujeres y los niños y la trata de personas, tanto a nivel nacional como internacional. Realiza estudios y trabaja en políticas para las Naciones Unidas y embajadas de Estados Unidos, y ha recibido varios galardones por su labor, entre ellos su incorporación al Muro de la Fama de la Escuela de Justicia Penal de la Universidad del Estado de Michigan y el premio CoraMae Richey Mann Inconvenient Woman of the Year (Mujer incómoda del año) de la División de Mujeres y Delito de la Sociedad de Criminología de Estados Unidos.

Pintura de mujeres que lloran (AP Images/ Guillermo Arias)

Un mural cerca de Ciudad Juárez, México, conmemora los cientos de mujeres que fueron maltratadas, asesinadas y abandonadas en el desierto cerca de esa ciudad.