Por Lisa Armstrong
Mientras trabajaba en Sudáfrica a comienzos de su carrera en Flour, una firma de ingenieros con sede en Texas, Alan L. Boeckmann descubrió que la corrupción era simplemente una parte en la manera de hacer negocios. “Me prometí a mi mismo que si alguna vez estaba en una posición en la que podía hacer algo sobre este problema, lo haría”, dijo Boeckmann en un discurso en 2008.
Cumplió su promesa en 2003 cuando, siendo entonces el presidente de Flour, ayudó a fundar la Partnering Against Corruption Initiative (PACI o Iniciativa de Asociación contra la Corrupción) como parte del Foro Económico Mundial en Davos.
Esta iniciativa mundial fue creada por compañías, para las compañías, para ayudarlas a combatir colectivamente contra la corrupción.
Tolerancia cero para la corrupción
Las compañías que procuran contratos del gobierno son particularmente vulnerables a la corrupción, puesto que con frecuencia los funcionarios del gobierno les piden que paguen sobornos para conseguir los contratos. Algunas tratan de conseguir ventajas injustas mediante el soborno y como resultado una buena parte de ellas ha sido envuelta en escándalos en años recientes. Pero las compañías también son víctimas de la corrupción. Según las Naciones Unidas, la corrupción aumenta el costo de hacer negocios en un promedio de hasta el 10 por ciento.
Esta es una de las razones que inspiraron a los presidentes de Flour y de otras compañías del sector mundial de ingeniería y construcción, que manejan un número de contactos del gobierno, a iniciar PACI. Los presidentes de 19 compañías firmaron en 2003; en la actualidad PACI tiene 168 compañías miembros en todo el mundo, incluidas Microsoft Corporation, The Coca-Cola Company y Ernst & Young.
Cuando las empresas se incorporan a PACI tienen que desarrollar un programa e instituir en toda la compañía una política de tolerancia cero contra la corrupción. Por ejemplo, en Microsoft todos los empleados, vendedores y directores deben cumplir con las leyes anti-corrupción de los países en los que la empresa hace negocios. Los miembros de PACI también se ayudan entre ellos en la implementación y cumplimiento de los programas contra la producción.
“Es fácil escribir un programa y publicarlo en un sitio web o en un tablero, pero es mucho más difícil inculcarlo en una compañía”, dijo Arthur Wasunna, director de PACI. “No sólo ayudamos a las compañías a escribir el programa, sino que también hacemos que las compañías que ya han avanzado en el camino ayuden a las que se incorporaron recientemente”.
Hace falta una asociación
Las compañías también toman la iniciativa para encabezar acciones contra la corrupción en las que participan gobiernos, organizaciones no gubernamentales (ONG), organismos donantes y la prensa. Este método conocido como “acción colectiva” es promovido por el Instituto del Banco Mundial, las Naciones Unidas y otras organizaciones. Por ejemplo, la ONG Transparencia México, el secretario de Seguridad Pública de México y las compañías participantes en licitaciones públicas concertaron un pacto de integridad y designaron un supervisor externo para asegurar que el proceso de licitación de servicios de seguro de propiedades fuese transparente y justo. Y en Nigeria, una asociación entre grandes empresas, varias ONG y un organismo del gobierno certifica que las compañías participantes cumplen los principios de integridad y transparencia.
PACI está trabajando actualmente en un programa piloto con el gobierno anfitrión de un gobierno asiático donde a las empresas les pedían sobornos para que pudieran pasar sus productos por la aduana.
“Ofrecimos varias ideas: pago de un salario digno [por parte del gobierno] a los oficiales aduaneros, lo cual reduciría su propensión a pedir sobornos, y la computarización del sistema de aduanas”, dijo Wasunna.
Los miembros de PACI creen que las empresas, los gobiernos y las organizaciones, trabajando juntas, pueden reducir dramáticamente la corrupción en todo el mundo.
“Descubrimos que ciertamente hay maneras de echar luz sobre la corrupción donde ella existe y de comenzar a presionar en los lugares apropiados”, dijo Lee Tashjian, vicepresidente de Flour para asuntos corporativos. Agregó que las compañías PACI y sus asociados han hecho una buena labor en la eliminación de la corrupción, pero que obviamente aún queda trabajo por hacer.
Lisa Armstrong es una escritora independiente.

