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Publicaciones

Joven visionario genera electricidad con molinos de viento

30 marzo 2012
William Kamkwamba con uno de sus molinos de viento(Tom Rielly)

Ver para creer: William Kamkwamba recicló metales y plásticos descartados para construir un molino de viento que genera energía eléctrica en Malawi.

Este artículo forma parte del eJournal USA titulado “Un futuro verde y sostenible para la juventud"

Cuando tenía quince años, William Kamkwamba solía hurgar los escombros en un depósito de chatarra en su apartado poblado de Wimbe, en Malawi.

La familia de Kamkwamba no tenía agua corriente ni electricidad. Todos los días los miembros de la familia dedicaban dos horas a traer el agua y usaban velas de parafina para tener luz. William abandonó la escuela secundaria porque su familia no pudo pagar el costo, pero él siguió educándose por su cuenta, pasando los días en una biblioteca. Fue allí donde encontró los libros que literalmente cambiarían su vida, entre ellos uno en cuya portada había una ilustración mostrando molinos de viento.

"Yo no leía bien en inglés, así que mayormente me enseñé a mí mismo estas cosas, estudiando las ilustraciones y los diagramas", dijo Kamkwamba en su blog. Kamkwamba empezó un blog en 2007, cinco años después de haber construido su primer molino de viento con trozos de metal y de plástico. Utilizó para ello el herrumbrado ventilador de un tractor como rotor, una bicicleta rota, caños de plástico y madera. Hasta hizo sus propios martillos, destornilladores y arandelas.

El primer molino de viento que Kamkwamba construyó, que medía cinco metros de alto, produjo bastante electricidad para alimentar a varias bombillas de luz y un receptor de radio. Desde entonces construyó otros dos molinos de viento para la casa de su familia. Instaló también un aljibe para que su familia pudiera irrigar su jardín y cultivar frutas y verduras durante todo el año.

Pero a Kamkwamba no le satisface ayudar solamente a su familia. Se propone mejorar las vidas de todos en Malawi. Después de construir sus molinos de viento, Kamkwamba se dedicó a prevenir el paludismo en su comunidad, suministrando agua limpia mediante el uso de una bomba propulsada por energía solar y construyendo un sistema de irrigación por goteo.

Kamkwamba regresó a la escuela y se graduó de la Escuela de Liderazgo Africana en Johannesburgo, Sudáfrica. Después, fue coautor de un libro, El chico que puso arneses al viento. Habló acerca de sus experiencias en conferencias en todas partes del mundo, como la del Foro Económico Mundial, TEDGlobal y muchas otras. Sirvió de inspiración a una organización no gubernamental llamada Molinos de Viento en Movimiento (Moving Windmills), que sostiene proyectos de desarrollo económico rural y de educación en Malawi. La organización ayudó a reconstruir la escuela primaria de Kamkwamba en Wimbe, la que utiliza ahora energía eólica y solar.

Kamkwamba es ahora estudiante de segundo año de ingeniería en el Dartmouth College de Hanover, Nueva Hampshire. Tiene veinticuatro años, y desea fundar una empresa que pueda suministrar "electricidad fiable" a Malawi, especialmente con fuentes de energía renovable. "Trataré de utilizar mis conocimientos de ingeniería para poner más eficazmente arneses a la energía del viento y del sol", dice. Al presente, sólo un dos por ciento de los habitantes rurales de Malawi tiene electricidad.

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://iipdigital.usembassy.gov/iipdigital-es/index.html )