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Publicaciones

Los bomberos voluntarios de Estados Unidos

30 diciembre 2011
Camión de bomberos, en un desfile (Courtesy of Philip Stittleburg)

Los bomberos voluntaarios de La Farge son los héroes locales, como muestra este desfile en ocasión del 4 de julio.

Este artículo es parte del eJournal USA "Espíritu de voluntariado".

Por Rick J. Markley

Rick Markley es un voluntario que presta servicios como gerente de comunicaciones en la Misión Internacional de Rescate y Fuego, entidad que aprovisiona a países en desarrollo con equipo de segunda mano necesario para la extinción de incendios y la asistencia en casos de emergencia. Es también bombero voluntario y fue jefe de redacción de la revista Fire Chief.

La Farge, Wisconsin — Son las dos de la mañana y el estridente estallido de las alarmas, seguido de rápidas intermitencias, lo sacude a uno del profundo sueño. Luego escuchas una voz sobre la interferencia del radio colocado junto a tu cama que dice “Se necesitan bomberos. Se necesitan bomberos”. Como voluntario no asalariado que uno es, se responde a ese llamado.

Esta escena tiene lugar en La Farge, o puede ser en cualquier otro lugar parecido, y se repite cada noche y en incontables comunidades en todo Estados Unidos. La razón es que más del 85 por ciento de los cuerpos de bomberos de Estados Unidos emplean voluntarios a jornada parcial o completa. Estos voluntarios, cuyo total asciende a casi un millón, es gente de toda condición que sacrifica su tiempo libre con la familia o de descanso para responder a toda una gama de situaciones de emergencia, como son el rescate de víctimas atrapadas en automóviles o edificios, la contención de derrame de materiales tóxicos de alto riesgo y la extinción de incendios. Estos hombres y mujeres son parte de una tradición que antecede la declaración de independencia de Estados Unidos.

Los orígenes de los cuerpos de bomberos voluntarios

Benjamin Franklin fue un reconocido inventor, escritor y diplomático. Sin embargo, algo que no se conoce tanto es que fue él quien organizó la primera brigada de bomberos voluntarios unos 40 años antes de que las 13 colonias americanas declarasen su independencia y se convirtieran en los Estados Unidos de América. Fue durante un viaje a Boston que Franklin observó lo mejor preparada que estaba esa ciudad para combatir incendios que su ciudad de Filadelfia. A su regreso a Filadelfia, Franklin creó la Union Fire Company en 1736. Su idea de establecer brigadas de bomberos tuvo mucha aceptación y se formaron grupos similares en otras colonias americanas.

Los primeros bomberos voluntarios solían ser personas de una posición financiera acomodada y con sentido cívico. Ser una persona próspera era importante en esa época porque los voluntarios tenían que proveerse su propio equipo para combatir los incendios.

Mucho ha cambiado desde entonces. Las grandes ciudades de Estados Unidos, como Boston y Filadelfia, ahora cuentan con departamentos de bomberos dotados de un personal profesional que trabaja a jornada completa, pero fuera de estas ciudades, la mayoría de las comunidades suburbanas y rurales dependen todavía de los bomberos voluntarios para su protección.

Combatiendo incendios en comunidades pequeñas: Una tradición estadounidense

La Farge es un pueblo pequeño ubicado en el suroeste de Wisconsin. El jefe de bomberos, Philip Stittleburg, supervisa un equipo de 30 bomberos voluntarios que se emplean a jornada completa como agricultores, gerentes, obreros o dueños de comercios. El departamento de voluntarios cuenta con una estación de bomberos y tiene a su cargo la protección de 2.750 residentes en una extensión de 135 millas cuadradas (350 kilómetros cuadrados). Son ellos los que anualmente responden a unas 50 situaciones de emergencia, como colisiones vehiculares e incendios, que constituyen la mayor parte de las llamadas de socorro.

Stittleburg dice que el departamento de bomberos tiene hoy el mismo número de bomberos y responde a casi el mismo número de llamadas que hace 38 años cuando él entró en servicio. Algo que tampoco ha cambiado es el compromiso de los bomberos voluntarios. Su sentido del deber motiva que estos hombres y mujeres salgan de la cama a las dos de la mañana para atender las llamadas de emergencia.

“Muchos de ellos sienten que están en deuda con la comunidad”, dice Stittleburg. “La comunidad te cuida, te nutre y le debes algo en cambio. Su mayor satisfacción es ser parte de un equipo que hace un trabajo duro que no todos pueden hacer”.

La primera labor de voluntario de Stittleburg fue como conductor a tiempo parcial mientras asistía a la facultad de derecho. Ya que el combatir incendios es algo que lleva en la sangre, se unió al cuerpo de bomberos de La Farge en 1972 luego de obtener su diploma de abogado. Cinco años más tarde fue nombrado jefe del departamento.

En su profesión como letrado, Stittleburg trabajó como fiscal adjunto en causas criminales. Según él, ambas profesiones exigen la capacidad de tomar decisiones rápidamente, a menudo basadas en información incompleta o bajo condiciones fluctuantes. Si las decisiones no son acertadas, las consecuencias pueden ser serias, así que los abogados litigantes y los jefes de bomberos necesitan elaborar planes de contingencia. Stittleburg dice que sus años en los tribunales le han convertido en un mejor jefe de bomberos y lo inverso también se aplica. Hace poco se jubiló de la fiscalía, pero sigue siendo jefe voluntario de bomberos.

Stittleburg añade que ha observado cambios alentadores tanto en su departamento como en los demás cuerpos de bomberos de todo el país. Desde el punto de vista de una persona que trabajó años como directivo del Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios, Stittleburg opina que el acrecentado profesionalismo de los voluntarios de la actualidad se ha logrado a través de un entrenamiento riguroso. A diferencia de los bomberos voluntarios de antaño, hoy los bomberos no tienen que aviarse con su propio equipo para combatir los incendios.

La financiación de los cuerpos de bomberos voluntarios

La mayoría de las comunidades que cuentan con un cuerpo voluntario de bomberos asignan fondos de los impuestos recaudados a la compra y el mantenimiento del equipo antifuego como pantalones, chaquetones, cascos, equipo de respiración, máscaras y botas. Los fondos públicos también se destinan a la compra de herramientas para combatir los incendios y a realizar labores de salvamento. No obstante, el dinero que el gobierno local proporciona no suele cubrir todos los requerimientos del cuerpo de bomberos. Cuando así sucede, los bomberos voluntarios llevan a cabo actividades en la comunidad para recaudar fondos adicionales. Por ejemplo, mediante actividades como rifas y ventas de calendarios, los voluntarios de La Farge obtuvieron tanto como $10.000 por año, que equivale al 10 por ciento del presupuesto anual de su departamento, para comprar equipo adicional para labores contra fuego y de rescate.

El gobierno federal también ayuda a los cuerpos voluntarios de bomberos mediante la concesión anual de donaciones. Al solicitar una donación federal, el cuerpo de bomberos debe demostrar que el equipo es realmente necesario, como puede ser un camión, y debe comprometer parte de sus propios fondos al pago de ese equipo. Stittleburg dice que ha utilizado estas donaciones para comprar camiones para La Farge, pero aún cuando se dispone de estos fondos, muchos cuerpos voluntarios de bomberos suelen conservar sus camiones durante mucho tiempo.

“En 1972, cuando llegué aquí, había dos camiones: un modelo Internacional de 1957 que era nuestro camión de primera línea y el otro, un Dodge de 1939”, comenta Stittleburg. Poco después de su nombramiento como jefe, el cuerpo de bomberos adquirió un camión en 1972. “En la actualidad, ese modelo de 1972 es el de segunda línea y es más antiguo que el camión del 1939 que había cuando ingresé al cuerpo de bomberos”. Y, ¿qué pasó con ese camión Dodge de 1939? Ha sido totalmente reconstruido y es un modelo usado en los desfiles.

Ben Franklin, bombero voluntario y diplomático, se sentiría muy orgulloso.

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://iipdigital.usembassy.gov/iipdigital-es/index.html )

Philip Stittleburg, con su uniforme de jefe del cuerpo de bomberos (Courtesy of Philip Stittleburg)

Philip Stittleburg es bombero en La Farge, Wisconsin, desde hace 38 años.