DCSIMG
Skip Global Navigation to Main Content
Publicaciones

Innovación en la pequeña empresa — Función del gobierno

06 noviembre 2009
La tecnología de rayos X en tres dimensiones para inspeccionar cargas fue desarrollada por una compañía pequeña con subsidio SBIR.

La tecnología de rayos X en tres dimensiones para inspeccionar cargas fue desarrollada por una compañía pequeña con subsidio SBIR.

Este artículo aparece en la edición de noviembre de 2009 del periódico electrónico eJournal USA ¿Cómo surge la innovación? Para saber más haga clic a la derecha.

Una alianza entre los sectores público y privado ayuda a los pequeños negocios en la comercialización de sus innovaciones. Charles Wessner es director de tecnología, innovación y capacidad empresarial en las Academias Nacionales, las cuales comprenden grupos de expertos científicos que asesoran al gobierno federal. Este artículo aparece en la edición de noviembre del Periódico Electrónico de Estados Unidos ¿Cómo surge la innovación?

Por Charles W. Wessner

En todo el mundo los gobiernos dedican atención a un alto nivel en la política así como recursos considerables al desafío que representan la competencia y el crecimiento basados en conocimiento. El éxito de este empeño depende de la transformación eficiente de la inversión nacional en investigación en productos competitivos para el mercado.

Con demasiada frecuencia la política nacional refleja la creencia en un proceso lineal de innovación, según la cual más fondos para la investigación llevan automáticamente al desarrollo y comercialización de productos nuevos para el mercado. Sin embargo, en el mundo real los procesos de innovación normalmente son progresivos, a menudo van precedidos de avances tecnológicos, además de emanar de la investigación básica.

El capital inicial para estimular la cooperación entre las universidades y las empresas es clave para esta transformación. Estados Unidos no solamente se apoya en los mercados libres para convertir la investigación en productos.

El programa denominado Investigación para la Innovación en la Pequeña Empresa (Small Business Innovation Research -SBIR) ofrece subsidios del gobierno estadounidense, asignados por concurso, a compañías pequeñas e investigadores académicos y, al hacerlo, suministra información nueva a los mercados de capital sobre productos innovadores. El programa SBIR, ya probado, se adopta y adapta cada vez más en todo el mundo como una forma de acelerar la innovación y aumentar el rendimiento de la inversión nacional en la educación e investigación.

Complejidad y colaboración

La innovación es un proceso complejo que con frecuencia requiere la cooperación entre múltiples participantes en toda la economía. Los esfuerzos que tienen éxito en la introducción de ideas nuevas en el mercado son, en su mayoría, el resultado de procesos de intensa colaboración que hacen indistinta la línea que separa la investigación básica aplicada y el desarrollo y la comercialización de las nuevas tecnologías. Esto significa que para estimular la innovación hay que identificar y remover los obstáculos a la cooperación entre científicos, administradores de la investigación, empresarios, financieros y demás participantes en la economía del conocimiento. Por otra parte, para estimular dicha cooperación es importante proporcionar los incentivos apropiados.

Es útil vincular los participantes en la cooperación a un ecosistema de innovación, concepto que destaca la conexión entre los muchos esfuerzos que implica la comercialización de la innovación. Tales esfuerzos incluyen los que se organizan en el interior, así como los que se realizan en la colaboración entre empresas grandes y pequeñas, universidades e instituciones y laboratorios de investigación. Incluyen también a los “patrocinadores” de la inversión comercial, los fondos de los gobiernos estatales, las firmas de capital de riesgo y los mercados financieros. Los mismos ecosistemas de innovación pueden variar en tamaño, composición y en su influencia en otros ecosistemas.

Esta necesidad de colaboración requiere instituciones intermediarias que armonicen con éxito el interés personal del individuo con el objetivo más amplio de llevar una nueva tecnología al mercado. En algunos casos, la información oculta u omitida puede impedir el éxito de la coordinación. Por ejemplo, es posible que posibles patrocinadores no comprendan la visión de un empresario en cuanto a un concepto comercial. En otras situaciones, algunos individuos pueden encontrar razones para beneficiarse de las contribuciones de otros o no comparten equitativamente los recursos con otros, lo que lleva al fracaso de la cooperación. Cuando el conocimiento es “escurridizo”, los inversionistas potenciales quizá no puedan recuperar su capital en el desarrollo de una idea nueva. En tales casos, las reglas que rigen la protección de la propiedad intelectual pueden estimular la colaboración necesaria para la innovación.

Las instituciones son las reglas que moldean la conducta humana. Estas incluyen, en forma más general, las reglas que protegen la propiedad y las regulaciones e incentivos que estructuran el capital, el trabajo y los mercados financieros y de consumidores. Las reglas que gobiernan la competencia también condicionan la operación de los mercados. Las reglas antimonopolio, por ejemplo, impiden que los participantes con considerable influencia en el mercado restrinjan el ingreso de recién llegados con ideas innovadoras.

Los ecosistemas de la innovación también adquieren su forma de normas sociales y sistemas de valores compartidos, especialmente en lo que se refiere a actitudes frente al fracaso de los negocios, la movilidad social y el espíritu empresarial.

Dentro de un ecosistema de innovación, son decisivos los programas de incentivos específicamente diseñados para que los empresarios aprovechen las oportunidades, acepten riesgos y colaboren con otros para convertir las nuevas ideas de investigación en productos para el mercado.

De la promesa al producto

Aunque las empresas pequeñas e innovadoras se reconocen cada vez más como importantes propulsores de la innovación de alta tecnología y del crecimiento económico, a menudo enfrentan dificultades al llevar sus ideas al mercado. Una dificultad importante tiene que ver con la disponibilidad de capital, especialmente en las etapas iniciales del desarrollo de la tecnología.

Debido a que las ideas nuevas obviamente no han sido probadas, el conocimiento que tiene un empresario sobre su innovación y su potencial comercial puede no ser apreciado plenamente por posibles inversores. El término “valle de la muerte” ha llegado a describir el período de transición en que una tecnología en desarrollo se considera prometedora, pero demasiado nueva para validar su potencial comercial, y el momento en que ésta puede atraer el capital necesario para su desarrollo continuado.

La presencia de tal asimetría de la información significa que el valor inherente de la tecnología no lleva inevitablemente a la comercialización; muchas ideas buenas perecen en camino hacia el mercado. Incluso los mercados de capital en Estados Unidos, generalmente considerados amplios y muy activos, a menudo no identifican las ideas empresariales prometedoras y no financian su transición al mercado.

En 2008 el capital de riesgo en Estados Unidos invirtió 28.000 millones de dólares en 3.808 empresas. Sin embargo, más de dos terceras partes del capital de riesgo en Estados Unidos se invirtieron en firmas en etapas posteriores del desarrollo ese año y solamente el 5 por ciento se dedicó a etapas anteriores o iniciales. Los ciclos del mercado pueden exacerbar la dificultad de obtener capital en las primeras etapas. La crisis financiera de 2009 ha hecho que los inversionistas de capital de riesgo reduzcan su actividad y prefieran aún con más firmeza empresas de riesgo que estén más próximas a llegar al mercado a las que se encuentran en etapa de desarrollo inicial.

El programa SBIR

Para ayudar a las firmas nuevas a atravesar el valle de la muerte, la Administración de Pequeñas Empresas de Estados unidos inició en 1982 su programa de Investigación para la Innovación en la Pequeña Empresa (Small Business Innovation Research -SBIR). Esta asociación del sector público y el privado otorga por concurso subsidios de innovación y contratos a pequeñas empresas con tecnologías que muestran promesa y tienen potencial comercial; de esta manera las ayuda a crecer y desarrollar nuevos productos, lo que a su vez contribuye a que las entidades gubernamentales atiendan una variedad de objetivos nacionales.

El programa SBIR se financia con una destinación especial, o “impuesto”, de 2,5 por ciento sobre los presupuestos de investigación externa y desarrollo de 11 entidades gubernamentales estadounidenses. Todos los años estas entidades identifican varios problemas de investigación y desarrollo -problemas científicos y técnicos relacionados con sus objetivos, que requieren soluciones innovadoras- para que las empresas pequeñas solucionen de conformidad con el programa SBIR. Estos problemas se agrupan en solicitaciones de cada entidad individualmente -solicitudes anunciadas públicamente de propuestas SBIR por parte de pequeños negocios interesados- que se publican en un sitio web.

Cualquier empresa pequeña puede escoger entre estas solicitaciones la que esté dentro de sus capacidades y proponer un proyecto para el subsidio SBIR. Cada una de las 11 entidades selecciona, por medio de un concurso de dos fases, las propuestas que se ajustan más aproximadamente a su criterio y otorga contratos o subsidios a las pequeñas empresas que hayan presentado propuestas. Típicamente, se aceptan anualmente alrededor del 20 por ciento de las propuestas presentadas. Este difícil concurso elimina las ideas débiles. Las propuestas tienen que demostrar viabilidad técnica y potencial económico.

El elevado nivel de este mecanismo de selección implica que recibir un subsidio SBIR equivalga a un certificado de calidad, una señal positiva para los inversionistas privados de la promesa técnica y comercial de la tecnología. De esta manera el programa SBIR ayuda a superar la brecha entre el empresario de un pequeño negocio y un posible financiero, tendiendo así un puente sobre el valle de la muerte y estimulando la cooperación en todo el ecosistema de innovación.

Adopción en el extranjero

El sistema estadounidense de innovación se orienta hacia el mercado, pero su funcionamiento lo fortalecen políticas y programas que proveen el capital inicial necesario par estimular mayor participación empresarial, lo que crea e indica que hay más información para posibles inversionistas o para las entidades oficiales encargadas de las adquisiciones. Este programa, Investigación para la Innovación en la Pequeña Empresa, es un ejemplo positivo de un programa competitivo que crea compañías nuevas, proporciona soluciones de bajo costo para los objetivos gubernamentales y genera aplicaciones novedosas para la investigación gubernamental.

Los gobiernos de todo el mundo que reconocen las ventajas del concepto del SBIR han emprendido programas similares para promover el espíritu empresarial y la innovación. Finlandia, Suecia y Rusia han adoptado programas tipo SBIR. El Reino Unido tiene un programa de un concepto similar. Luego de una prueba que tuvo éxito, los Países Bajos ampliaron el programa a todos sus ministerios. Japón, Corea del Sur y Taiwán también han adoptado el concepto SBIR, con diferentes grados de éxito, como parte de sus estrategias nacionales de innovación. India adoptó recientemente un programa tipo SBIR para fomentar su sector biotecnológico. Este nivel de emulación general en los sistemas nacionales de innovación es sorprendente y revela los problemas comunes que abordan los subsidios y contratos del SBIR.

Aunque los sistemas nacionales de innovación difieren en escala y flexibilidad, las autoridades encargadas de formular las políticas en varias partes del mundo enfrentan problemas similares en el fomento de la innovación. Tienen que enfrentar el problema de una competencia más extensa mediante mayor innovación y productividad, y al mismo tiempo justificar los gastos de la investigación y el desarrollo creando nuevos empleos y nueva riqueza. Los programas de innovación, como el SBIR, pueden ayudar a transformar más eficazmente estas inversiones nacionales en investigación en productos competitivos destinados al mercado. El concepto del SBIR ha probado ser altamente adaptable a una variedad de sistemas nacionales de innovación y es un ejemplo de una práctica óptima mundial en la política sobre innovación.

Las opiniones expresadas en este artículo no necesariamente reflejan los puntos de vista o las políticas del gobierno de Estados Unidos o de las Academias Nacionales.

(Distribuido por la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http://iipdigital.usembassy.gov/esp )

El Centro de Investigación Glenn de NASA, en Ohio, otorgó un subsidio SBIR a una compañía pequeña metalúrgica y de simulación térmica.

El Centro de Investigación Glenn de NASA, en Ohio, otorgó un subsidio SBIR a una compañía pequeña metalúrgica y de simulación térmica.