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Publicaciones

El derecho al voto de la mujer

Convención en Seneca Falls establece la agenda del movimiento

06 octubre 2008
Elizabeth Cady Stanton

Elizabeth Cady Stanton (Cortesía de la Biblioteca de la Universidad de Harvard

El siguiente artículo pertenece a la publicación "Mujeres de influencia". Para consultar los demás artículos haga clic a la derecha.

En el siglo XIX, la campaña por la igualdad de derechos de la mujer surgió en gran medida debido a las mujeres educadas que se interesaron en otras cuestiones sociales. Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott se conocieron en Londres, en 1840, durante una conferencia sobre el abolicionismo. Para expresar su descontento al verse excluidas de las actividades de la convención por motivos de género, Stanton, Mott y otras delegadas se retiraron en protesta y comenzaron a planificar una convención similar sobre los derechos de la mujer. El encuentro se celebró ocho años más tarde en Seneca Falls, Nueva York.

En la convención de Seneca Falls se redactó una Declaración de Sentimientos basada en la Declaración de Independencia de Estados Unidos, que, en 1776, había separado a Estados Unidos de Inglaterra. La declaración de Séneca estableció los objetivos del movimiento: el derecho de la mujer a la custodia de sus hijos en caso de divorcio, el derecho a prestar declaración contra el marido ante un tribunal por trato cruel, el derecho de la mujer a ejercer varios tipos de trabajos y retener su sueldo en lugar de entregarlo a su marido, y — el más controvertido en ese tiempo — el derecho al voto de la mujer.

La intuición política de Stanton y de su igualmente famosa compañera en el movimiento feminista decimonónico, Susan B. Anthony, fue que para cambiar la sociedad, había primero que cambiar la opinión pública. Ambas mujeres estaban empeñadas en difundir sus ideas: Stanton a través de sus escritos y Anthony mediante sus dotes personales de liderazgo y sus extensas giras de conferencia. Además, ambas mujeres se dieron cuenta de que la libertad para algunos grupos significaba que la libertad era para todos los grupos. Tomando como punto de partida la abolición de los esclavos negros, se propusieron convencer a los estadounidenses de finales del siglo XIX de que las mujeres, al igual que los antes esclavos, merecían derechos bien definidos y protegidos por las leyes. Por último, ambas se dieron cuenta de que las elecciones universales, justas y libres son necesarias para hacer posible que todos los miembros de la sociedad expresen sus necesidades de manera efectiva.

Susan B. Anthony

Susan B. Anthony en 1899 (© Huntington Library/SuperStock)

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