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Folletos

Diez años de logros del PEPFAR

24 septiembre 2013
Portada del folleto en la que figura una investigadora con un gotero y frascos.

Portada del folleto.

A finales del siglo pasado, la epidemia de VIH/SIDA estaba en su apogeo y como consecuencia murieron muchísimas personas en todos los rincones del mundo. Los países de África subsahariana se vieron afectados sobremanera e infinidad de niños se quedaron huérfanos y casi una generación entera se vio diezmada. Era necesario hacer algo. A fin de combatir la epidemia, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, inició en 2003 el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR).

Este año marca una década de los notables logros alcanzados por el PEPFAR en proteger a las personas contra este virus mortal. El programa está en funcionamiento en 80 países y ha protegido a por lo menos un millón de bebés de madres seropositivas del riesgo de infección involuntaria. Además, el programa proporciona fármacos antirretrovirales a más de cinco millones de pacientes que, de otra forma, no podrían adquirirlos.

Las investigaciones financiadas por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) han proporcionado orientación fundamental para los programas de tratamiento y prevención del PEPFAR. Por ejemplo, un estudio financiado por los NIH en Haití demostró que pacientes en entornos con recursos limitados podían cumplir con los complicados regímenes de tratamiento de los fármacos antirretrovirales, y un estudio realizado en varios países demostró que, si el paciente comienza a tomar fármacos antirretrovirales inmediatamente después del diagnóstico tiene menos probabilidades de contagiar a su pareja sexual.

Muchos de los científicos internacionales que contribuyeron en estos importantes estudios se capacitaron a través del Centro Internacional Fogarty de los NIH. Al capacitar a médicos y científicos que luego regresan a sus países, el Centro Internacional Fogarty contribuye a fortalecer la capacidad de los países para mejorar la atención médica a largo plazo.

Desarrollo de la capacidad de salud en África

A medida que el PEPFAR dejó de ser un programa de respuesta ante una emergencia y se convirtió en un modelo más sostenible, sus autoridades se centraron en ayudar a los países a asumir la gestión de sus propios programas contra el VIH/SIDA. Para respaldar este cambio, el PEPFAR estableció en 2010 la Iniciativa de Colaboración en Educación Médica (MEPI). Su objetivo es aumentar la calidad, cantidad y retención de profesionales sanitarios en 12 países subsaharianos. Los NIH aportan fondos y ayudan a administrar la MEPI a través del Centro Internacional Fogarty.

El PEPFAR y la MEPI están transformando la dotación de atención sanitaria y la capacidad de investigación de la salud de muchas formas. A través de la MEPI, los planes de estudio de las escuelas de medicina se están fortaleciendo mediante la incorporación de elementos digitales, como por ejemplo vídeos de demostración de procedimientos que posibilitan el aprendizaje a distancia. Las instituciones están actualizando su conectividad a Internet, aumentando el acceso a artículos académicos vigentes y compilando bibliotecas electrónicas de herramientas de aprendizaje. Están desarrollando también programas para aumentar los conocimientos en aspectos como la atención médica de emergencia, la cirugía, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Se están armando laboratorios de competencias que ofrezcan a los estudiantes la oportunidad de practicar operaciones y otros procedimientos con modelos verosímiles. Las instituciones también están incrementando la búsqueda de profesorado y aumentando radicalmente las matriculaciones. Finalmente, se están compartiendo recursos y lecciones aprendidas entre los integrantes de la red MEPI.

Mantener el progreso a través de la participación local

La retención del personal es uno de los principales desafíos que afrontan las instituciones africanas, ya que los salarios son más altos en otras partes del mundo y eso provoca una fuga de cerebros. Algunos fondos de la MEPI financian proyectos de investigación, no solo para ampliar la formación y reunir datos relevantes de los países, sino, lo que es más importante, como un incentivo para que los profesores permanezcan en sus instituciones y contribuyan a mantener la capacidad médica. Otro desafío es dotar de personal a las clínicas en zonas rurales, donde vive la mayoría de la población africana. Para resolver este problema, los beneficiarios de la MEPI están fomentando los centros de capacitación rurales y contratando a estudiantes de las comunidades locales, que tienen más probabilidades de quedarse en el lugar una vez que completen sus estudios de medicina.

Debido a que las subvenciones de la MEPI se entregan directamente a las instituciones africanas, los líderes locales pueden decidir la mejor forma de utilizar los fondos para satisfacer las necesidades particulares de su país, lo cual fortalece su sentido de participación. Las instituciones de la MEPI trabajan en estrecha colaboración con sus ministerios de gobierno para garantizar que las metas se ajusten a las prioridades del país y para fomentar el apoyo gubernamental.

Gracias al PEPFAR y a la MEPI, el futuro parece ser mucho más prometedor que hace una década y es realmente posible pensar en una generación sin SIDA.

El texto anterior es una adaptación del comentario de opinión del Dr. Roger I. Glass en conmemoración del décimo aniversario del PEPFAR.