Con la fuerza de 50 millones de personas, los latinos son el grupo minoritario más grande de Estados Unidos. También tienen una comunidad empresarial pujante en la que surgen nuevos negocios a un ritmo más de dos veces rápido que la tasa nacional.
Graciela Tiscareño-Sato, antigua navegante táctica de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos y experta en cuestiones ambientales corporativas, que ahora dirige su propia empresa de mercadeo y comunicaciones en California, decidió analizar las cifras. ¿Había participación en la economía ecológica de alguna de los más de dos millones de empresas cuyos propietarios son latinos?
Le asombró lo que averiguó.
Cada vez más, dijo, los latinos aúnan los valores de conservación que aprendieron de niños con la creciente demanda de productos y servicios ambientales. Estos empresarios se encuentran en el lugar adecuado y en el momento preciso.
En Los Ángeles, Tiscareño-Sato habló con Luis Rojas, que creció en uno de los barrios más difíciles de la ciudad. Rojas llegó a ser contador antes de montar una empresa de servicios de energía solar que sirve a gobiernos locales y distritos escolares de California. Evergreen Energy Solutions ayuda a sus clientes a instalar y financiar proyectos de energía solar y a reducir los costos operativos en momentos en que muchos tienen pocos fondos.
Cerca de Chicago, Tiscareño-Sato encontró a Dennis y Lenora Salazar, dueños de Salazar Packaging. Su empresa fabrica materiales de empaque reutilizables y biodegradables a partir de productos reciclados, lo que está ayudando a transformar toda una industria. Dennis Salazar dice que el mérito es de su abuela por su ingenuidad y deseos de conservar. Vivió gran parte de su vida en la pobreza como trabajadora inmigrante y le decía a Salazar cuando era niño: “No tenemos mucho, pero lo que tenemos está limpio y ordenado”.
No muy lejos de Denver, Tiscareño-Sato descubrió a Frank Ramírez y a la empresa de almacenaje de energía de la que es cofundador, Ice Energy. Ramírez, que creció en el seno de una familia pobre en Colorado, ayuda a las distribuidoras de electricidad a mejorar la eficacia de sus sistemas de distribución. Su destino era trabajar en una acería después de la escuela secundaria para mantener a su familia, pero un líder de los exploradores, conocidos como Boy Scouts, intervino y se aseguró de que el inteligente chico fuera a la universidad.
Tiscareño-Sato escribió un libro para destacar a estos y a otros empresarios latinos del país. Más que nada, deseaba aportar un modelo de conducta para los niños latinos y poner en tela de juicio un estereotipo que considera que perjudica el avance de estos niños.
“Escribo sobre gente que está creando transformaciones en sus respectivas industrias”, dijo. “¿Quién está creando puestos de trabajo? Esa es la gran pregunta en nuestro país ahora mismo, y se habla mucho de los empleos ecológicos, ¿verdad? Por tanto, estoy alzando la mano y diciendo: ‘¡Fíjense aquí, en la comunidad latina!’”.
Según Tiscareño-Sato, con demasiada frecuencia los medios de comunicación retratan a los latinos como inmigrantes indocumentados, miembros de pandillas o personas que siguen estancadas en sus empleos de servicios y de bajo salario. Estos relatos ignoran la abundancia de historias de éxito que hay que contar para ayudar a los niños a que les vaya bien en la escuela y en la vida, según manifestó.
Entre 2002 y 2007, la cifra de empresas de propietarios latinos creció casi un 44 por ciento, comparado con el 18 por ciento del país en su totalidad. Estas empresas latinas generaron más de 345.000 millones de dólares en ventas en 2007, según los últimos datos de la Oficina del Censo.
Tiscareño-Sato espera que su libro, Latinnovating — Green American Jobs and the Latinos Creating Them (Innovación latina: Empleos estadounidenses ecológicos y los latinos que los crean), inspire a personas de todo tipo de antecedentes a asesorar a los estudiantes y a ayudarles a ver que el trabajo arduo les puede llevar hasta puestos que nunca pensaron poder alcanzar.
Según una encuesta de 2009 realizada por el Departamento de Educación de Estados Unidos, sólo 12 por ciento de los latinos adultos en Estados Unidos tienen una licenciatura universitaria, y casi 18 por ciento de aquellos entre las edades de 16 y 24 años han abandonado los estudios sin terminar la escuela secundaria.
“Si tuviéramos más mentores se podría llegar hasta los que están al margen y a los chicos que están dispuestos a oponerse a la tendencia”, dijo Tiscareño-Sato.
