En declaraciones pronunciadas en la Rosaleda de la Casa Blanca (arriba), el presidente Obama, junto con la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, condenó firmemente el ataque a la misión diplomática estadounidense en Bengasi (Libia), que sesgó las vidas de cuatro estadounidenses, incluyendo al embajador de Estados Unidos en Libia John Christopher Stevens.
“Desde la fundación de Estados Unidos, esta ha sido una nación que respeta a todas las religiones. Rechazamos todos los esfuerzos por denigrar las creencias religiosas de los demás. Sin embargo, no existe justificación alguna para este tipo de violencia insensata. Ninguna. El mundo tiene que unir fuerzas para rechazar firmemente estos actos brutales”, dijo Obama el 12 de septiembre.
“El compromiso de Estados Unidos con la tolerancia religiosa se remonta a los comienzos de nuestra nación”, dijoClinton en una declaración pronunciada el 12 de septiembre en el Departamento de Estado. “Creemos que la violencia no tiene cabida en la religión y que no es manera de honrar la religión. […] Mientras haya quienes estén dispuestos a derramar sangre y tomar vidas inocentes en nombre de la religión, en nombre de Dios, el mundo nunca conocerá la paz verdadera y duradera”.