El 17 de mayo fue lanzado un satélite que orbitará los polos desde el Centro Espacial Tanegashima en Japón. El aparato ayudará a los meteorólogos científicos a pronosticar tormentas graves, vigilar la disminución del hielo marino del Ártico y prever la aparición de El Niño, La Niña y otros fenómenos climáticos mundiales, según la Administración Nacional de Asuntos Oceánicos y Atmosféricos (NOAA).
El satélite Misión de Observación de Cambios Mundiales 1–Agua (GCOM-W1), cuyo apodo en japonés es shizuku, que significa ‘gota de agua’, es el primer satélite de su serie que “posibilita la observación del cambio climático a escala mundial y largo plazo”, dijo Masanori Homma, director ejecutivo de la Dirección de Misiones de Aplicaciones Espaciales en la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). “Esperamos que GCOM-W1, al observar los datos del ciclo mundial del agua, contribuya enormemente a las actividades de la NOAA”.
Según un memorando de entendimiento entre NOAA y JAXA, NOAA utilizará los datos de un instrumento que viaja a bordo del satélite GCOM-W1 y que será indispensable para hacer el seguimiento de las temperaturas de la superficie del mar y apoyará el pronóstico del tiempo y [de fenómenos] oceánicos prácticamente en tiempo real.
“La cooperación entre NOAA y JAXA es robusta”, dijo Mary Kicza, administradora adjunta del Servicio de Información y de Satélites de NOAA.
En la imagen superior, el mapa muestra los niveles de humedad en el suelo que los datos del satélite han generado durante varios meses y que se pueden emplear junto con otros datos para vigilar y pronosticar tendencias de sequía en todo el mundo.
Para más información sobre el Servicio de Información y de Satélites de NOAA, visite su sitio web (en inglés).