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En breve

Cassini capta imágenes de ondas en Júpiter

29 marzo 2012

Atmósfera de Júpiter (NASA/JPL/Space Science Institute)

Las nuevas películas de Júpiter son las primeras en captar una onda invisible que desplaza una de las corrientes en chorro del gigante planeta, fenómeno que también se produce en la atmósfera de la Tierra e influye en el clima.

.Las nuevas películas de Júpiter son las primeras en captar una onda invisible que desplaza una de las corrientes en chorro del gigante planeta, fenómeno que también se produce en la atmósfera de la Tierra e influye en el clima.

Las películas, elaboradas a partir de imágenes tomadas por la nave Cassini de la NASA cuando sobrevoló Júpiter en el año 2000, forman parte de un estudio a fondo realizado por un equipo de científicos y astrónomos aficionados dirigidos por Amy Simon-Miller en el Centro Goddard de Vuelo Espacial en Greenbelt (Maryland). El estudio fue publicado en la edición de abril de 2012 de la revista de la Sociedad Estadounidense de Astronomía Icarus.

“Esta es la primera vez que jamás se ha visto un movimiento de onda en una de las corrientes en chorro de Júpiter”, dijo Simon-Miller, autora principal del artículo. “Al comparar este tipo de fenómeno en la atmósfera terrestre con lo que sucede en un planeta tan radicalmente diferente como Júpiter, podemos aprender mucho acerca de ambos planetas”.

Al igual que la Tierra, Júpiter tiene varias corrientes en chorro que circundan rápidamente el globo. Las corrientes más fuertes y mejor conocidas de la Tierra son las que están cerca los polos norte y sur; según los vientos soplan de oeste a este, vagan al norte y al sur. Lo que desencadena el movimiento serpenteante de estas corrientes en chorro —que a veces transportan el aire helado a la Florida y otros lugares cálidos— son sus encuentros con ondas de lento movimiento en la atmósfera terrestre, las denominadas ondas de Rossby.

En contraste, las corrientes de chorro en Júpiter “siempre han parecido ser rectas y estrechas”, dijo el coautor del artículo John Rogers, quien es el director de la sección de Júpiter de la Asociación Astronómica Británica en Londres y uno de los astrónomos aficionados que participó en este estudio.

El equipo analizó las imágenes tomadas por la nave espacial Voyager de la NASA, el Telescopio Espacial Hubble de NASA y la nave Cassini, así como distintas observaciones realizadas por astrónomos aficionados.

Las películas se enfocan en una sola corriente de chorro que se produce en el hemisferio sur de Júpiter. A lo largo de uno de los bordes de la corriente en chorro se vislumbra una línea de galones pequeños y oscuros, en forma de V, que se trasladan de oeste a este con el viento. Más tarde, la línea bien ordenada empieza a ondular y cada galón se mueve a su vez hacia arriba y hacia abajo (norte y sur). Y por primera vez, está claro que las corrientes en chorro de Júpiter, al igual que las de la Tierra, se desplazan de su trayectoria. (Esta imagen también muestra una tormenta denominada perturbación ecuatorial del Sur.)

El análisis del equipo también revela que los galones están ligados a un tipo de onda diferente en la atmósfera de Júpiter, denominada onda de inercia de la gravedad. La Tierra también tiene ondas de inercia de la gravedad y, en las condiciones adecuadas, se pueden ver en la repetición del diseño de las nubes.

“La atmósfera de un planeta se parece mucho a la cuerda de un instrumento”, dijo el coautor Michael D. Allison, del Instituto Goddard de la NASA para Estudios Espaciales en Nueva York. “Si se pulsa la cuerda, puede resonar en frecuencias diferentes, lo cual oímos en las diferentes notas. De la misma manera, una atmósfera puede resonar con distintos modos y por ese motivo nos encontramos con distintos tipos de ondas”.

La caracterización de estas ondas ofrecerás pistas importantes sobre las capas de la atmósfera profunda de Júpiter, que hasta ahora ha permanecido inaccesible a los sensores remotos, según dijo Allison.