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Voluntarios del Cuerpo de Paz comparten experiencias, establecen contactos

13 mayo 2011

Los voluntarios del Cuerpo de Paz son invitados por otros países para que ayuden a crear nuevas oportunidades para sus ciudadanos.

Presentación: Los voluntarios en acción

Los voluntarios del Cuerpo de Paz son invitados por otros países para que ayuden a crear nuevas oportunidades para sus ciudadanos. Viven y trabajan con los habitantes locales en poblados distantes y en populosas ciudades del mundo en desarrollo. A partir de 1961, más de 200.000 estadounidenses trabajaron como voluntarios en 139 países, enseñando inglés, ayudando a la gente a mejorar la salud y la nutrición de sus familias, trabajando en asuntos relacionados con el VIH-SIDA, alentando a emprendedores a establecer sus propios negocios, introduciendo nuevas técnicas agrícolas para aumentar las cosechas y proteger el medio ambiente, y proveyendo liderazgo a los jóvenes. Al mismo tiempo, enseñan a otra gente algunas cosas sobre cómo son los estadounidenses y a su vez aprenden cosas de otros pueblos, lo que ayuda a los estadounidenses a conocer mejor al mundo. A continuación un fugaz vistazo de algunos voluntarios.

1 − Kathleen Fraser, Panamá

Después de trabajar en Estados Unidos durante dos años en el sector financiero, Kathleen Fraser, originaria de Carolina del Norte, pudo aplicar sus conocimientos empresariales como voluntaria del Cuerpo de Paz en la zona rural de Araglacias, Panamá. Durante su estadía allí, trabajó con un grupo pequeño de mujeres en construir y mantener colmenas y vender la miel en el mercado turístico. Fraser ayudó también a los productores de café a aumentar los ingresos de sus cultivos, tostando y moliendo los granos en lugar de sólo venderlos como café crudo. "Hay muchos intermediarios en la cadena del café," dijo, "por lo tanto, cuánto más arriba estén en esa cadena, más dinero podrán ganar."

2 − Peter Hendricks y Alene Kennedy Hendricks, Georgia

Peter Hendricks y Alene Kennedy Hendricks llegaron a la ciudad de Rustavi, en la República de Georgia, como una pareja casada. No sólo enseñaron inglés a los estudiantes, sino que adiestraron también a los maestros. En Georgia los maestros generalmente no preparan las clases; Peter y Alene les enseñaron sobre cómo preparar las clases y los objetivos de cada lección. Exploraron también maneras de cómo hacer que el aprendizaje sea más divertido; por ejemplo, con certámenes de ortografía y concursos de escritura creativa, canto y baile.

3 − Tia Tucker, Marruecos

Además de enseñar inglés en Tiflet, Marruecos, Tia Tucker, originaria de Luisiana, trabajó de cerca con las mujeres de la comunidad. Durante su estadía en Marruecos, Tucker trabajó con un grupo de costureras y asesoró a una cooperativa textilera. No sólo enseñó a las mujeres sobre la nutrición, el ejercicio físico y la prevención de enfermedades, sino que las ayudó también a reconocer que podían tener voz − que podían impartir conocimientos útiles, que pensaran: "Tengo conocimientos y puedo compartirlos con otras personas. El hecho de no haber terminado la escuela secundaria o de que soy mujer no significa que no soy importante," dijo.

4 − Don Hesse, Jordania

Don Hesse disfrutó tanto su servicio en el Cuerpo de Paz en Sierra Leone, de 1968 a 1970, que cerca de cuarenta años más tarde se fue de San Francisco para servir otros dos años como voluntario en el Cuerpo de Paz. Esta vez fue a Ayl, un pueblo en el sur de Jordania. Antes de su llegada, nadie en Ayl podía hablar más de unas pocas palabras en inglés. Algunos maestros podían leer textos científicos o las obras de Shakespeare in inglés, pero nadie sabía cómo sostener una conversación. En el colegio para varones, donde enseñaba, sus estudiantes más entusiastas eran los otros maestros. "No sólo los maestros de inglés, sino todos ellos, incluso el guardián," dijo Hesse. "Desean realmente aprender a hablar en inglés."

5 − Jared Tharp, Senegal

El californiano Jared Tharp trabajó como agricultor urbano en Dakar, Senegal. Con tres ayudantes locales, Tharp trabajó en el huerto de un hospital que proveía alimento gratuito a los pacientes pobres de la sala de enfermedades contagiosas. Unos dos tercios de los pacientes tenían VIH−SIDA y sufrían de desnutrición; la mayoría no podía pagar por las comidas regulares del hospital. Tharp trabajó también en otro huerto del mismo hospital para la sala psiquiátrica. Ese huerto no producía solamente alimentos para los pacientes, sino que también proveía actividades terapéuticas a los pacientes.

6 − Juan Rodriguez, Guyana

Cuando Juan Rodriguez, originario de Nueva Jersey, vino a Guyana, país de habla inglesa, tuvo que persuadir a los niños con quienes trabajaba de que realmente era de Estados Unidos, a pesar de su apellido español. Los alumnos del primero al sexto grado aprendieron acerca de la diversidad de los estadounidenses mientras Juan los ayudaba en sus deberes de lectura, mecanografía y computación. Les enseñó también a jugar béisbol, el deporte nacional de Estados Unidos. "Eso de verdad me daba gusto porque venían y realmente lo disfrutaban. Siempre que venían a mí deseaban aprender más y querían jugar más béisbol," dijo Juan.

7 − Rachelle Olden, República Dominicana

Algunas mujeres jóvenes en Santiago, República Dominicana, recibieron de Rachelle Olden, originaria de Carolina del Sur, buenas lecciones acerca de cómo vivir saludablemente. Olden les enseñó acerca de cómo evitar el VIH−SIDA, cómo tomar decisiones saludables y cómo impulsar su autoestima. Las jóvenes regresaron a sus escuelas vecinales, a los grupos juveniles y a los centros comunitarios y compartieron lo aprendido. En uno de esos centros comunitarios, Olden animó a algunos muchachos y muchachas a pintar un mural acerca de esa iniciativa. "Es un mural que dice Elijo mi vida; es decir, elijo las decisiones que tomo; tomo mis propias decisiones saludables y me protejo contra el VIH y el Sida," dijo.

8 − Scott Lea, Indonesia

Scott Lea, originario de Colorado, es el primero y hasta este momento, único voluntario del Cuerpo de Paz en la isla indonesia de Madura. La gente le dice que es el primer extranjero que visitó algunas de las comunidades. Seis días por semana, Lea enseña inglés a 210 alumnos del grado 11. Dirige también un club de inglés, una tarde cada semana, y da una clase especial para preparar a los alumnos del grado 12 para los exámenes nacionales. "Me parece que lo que más me gusta hacer es caminar por la comunidad y saludar a la gente, y charlar con ellos," dijo. "Me hace sentir como si formara parte de la comunidad, y ellos aprecian el esfuerzo que yo, como extranjero, hago para aprender su idioma y su cultura."

9 − Kelly Petrowski, Malawi

Kelly Petrowski, originaria de Illinois, fue la única maestra de ciencia en enseñar biología y física a más de 300 estudiantes en una escuela secundaria en Malawi rural. La escuela carecía de electricidad y de agua corriente, pero tenía libros de ciencia, microscopios, cristalería y sustancias químicas. Cuando Petrowski llegó, todo ese equipo estaba guardado en cajones sin instrucciones. Fue para ella una tarea difícil examinar el contenido de todos los cajones y construir un laboratorio. Le fue más difícil aún lograr que los estudiantes se presentaran para las clases, pero Petrowski logró convencerlos con algunas actividades divertidas. "Lo más importante para mí es que los estudiantes empiezan a sentirse más motivados," dijo.

10 − Albin Sikora, Bulgaria

Albin Sikora enseñó inglés en una aldea búlgara. Sus alumnos gustaban del baloncesto callejero en Estados Unidos, que veían en la computadora, así que organizó un equipo de baloncesto. A Sikora le gustaba el campo en Bulgaria pero lamentaba la basura en los arroyos y ríos, lo que lo llevó a ayudar a organizar la primera acción de limpieza del río en la aldea, invitando a los estudiantes, sus padres y abuelos a que participaran en ella. Mientras se familiarizaba con las vestimentas y las costumbres de la comunidad, celebró con ellos algunas de las festividades de la vida estadounidense: la primera fiesta de Halloween de los aldeanos, completa con disfraces y el "toma o daca" la frase con la cual los niños recorren las casas amenazando con una jugarreta si no reciben un regalo, y su primera cena del día de Acción de Gracias, como en Estados Unidos

11 − Patty y Harvey Gagnon, República de Kirguiz

El matrimonio Patty y Harvey Gagnon, ambos jubilados y originarios de Michigan, llegó a la República de Kirguiz para vivir una "aventura en el techo del mundo." Ella enseñó inglés a los alumnos de los grados 1 a 9. El trabajó como instructor en negocios. "Trato de ayudar a la gente a obtener donaciones, a encontrar donadores, conseguir préstamos, cualquier cosa que necesiten para poner en marcha su proyecto," dijo. Ella hace galletitas para los niños − "nunca vi desaparecer las galletitas tan rápidamente," dijo. Y con la participación de Harvey, Patty enseñó canciones y bailes. Los niños especialmente querían aprender las letras de las canciones populares de Estados Unidos.

12 − Loki Tobin, Azerbaiján

Loki Tobin, originaria de Alaska, deseaba que los jóvenes de Zagatala, Azerbaiján se expresaran en forma artística, así que les pedía a los estudiantes de su clase de fotografía que tomaran fotos de su comunidad. "Les dota a los jóvenes la capacidad de razonar en forma analítica, de autoexpresión, de controlar la tensión" dijo. Tobin daba paseos diarios por la ciudad para conocer a la gente del lugar y contarles acerca de Estados Unidos y su pueblo.

13 de mayo de 2011

A partir de 1961, más de 200.000 estadounidenses han participado como voluntarios del Cuerpo de Paz con el propósito de crear mejores oportunidades y forjar contactos entre los pueblos. Entérese del trabajo que algunos de ellos hacen en Panamá, Jordania, República Dominicana, Indonesia, Malawi, República de Kirguiz y otros lugares.