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Comunidades ecológicas en Estados Unidos

26 mayo 2011


El consumidor estadounidense se ha dado cuenta de que sus actividades cotidianas afectan al medio ambiente. En todo el país, gobiernos, empresas y organizaciones cívicas participan en acciones locales dirigidas a encontrar soluciones al cambio climático, a la pérdida de hábitat y a otros problemas ambientales que existen en sus propias comunidades.

Estados Unidos tiene una larga historia de civismo local. El esfuerzo de personas y comunidades para cambiar o mejorar sus vidas ha sido parte de la cultura estadounidense desde hace mucho tiempo. Si nos remontamos a la fundación del país a finales del siglo XVIII, la Constitución reservaba la mayoría de los derechos a los estados. En el mundo actual, los observadores pueden ver estos mismos principios en funcionamiento a la hora de abordar cuestiones que afectan a todos.

El observador extranjero que lee una crónica sobre la formulación de políticas en Washington a menudo no se da cuenta de la importancia que tiene la acción local a la hora de afrontar los problemas ambientales. Las comunidades incluso han puesto en marcha iniciativas que contribuyen realmente a la lucha contra el cambio climático, un asunto de alcance mundial.

La vida cívica en Estados Unidos es muy variada y distintos grupos de la sociedad impulsan las campañas locales. Entre estos grupos están los propios gobiernos locales. Por ejemplo, en febrero de 2005 varias ciudades estadounidenses se sumaron al Acuerdo de los Alcaldes para la Protección del Clima. El acuerdo fue iniciado por el alcalde de Seattle, Greg Nickels, con el propósito de hacer avanzar los objetivos del Protocolo de Kioto sobre cambio climático por medio de la acción. A pesar de que el gobierno federal no ha ratificado el Protocolo de Kioto, las ciudades estadounidenses pueden optar voluntariamente a favor de lograr sus objetivos. Para noviembre de 2007 el programa tenía más de 700 miembros.

Otro sector que ha saltado a los titulares debido a su preocupación por el cambio climático son los grupos religiosos. Según las creencias de muchas confesiones religiosas en Estados Unidos, los regalos de la Tierra se ven amenazados por problemas causados por el hombre, y las personas tienen la obligación de proteger las creaciones de Dios. Un ejemplo de esta acción, es la Iniciativa Climática Evangélica, un programa basado en creencias cristianas que representa a más de 100 líderes evangélicos y que ha hecho un llamamiento a la acción federal en materia de cambio climático.

Las comunidades estadounidenses son una mezcla de distintos tipos de personas que consideran que hacer frente al cambio climático tiene un valor. La combinación de intereses sociales, comerciales, políticos y religiosos en este problema conduce a ideas innovadoras y nuevas alianzas.

La tradición de la acción local en Estados Unidos sigue siendo tan fuerte hoy como en cualquier momento del pasado. Con el reto del cambio climático, los estadounidenses –junto con amigos y aliados en todas partes– están tomando medidas a nivel local donde la contribución de todos puede marcar la diferencia.