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¿Por qué se celebra en el frío mes de enero la toma de posesión en Estados Unidos?

Por Stephen Kaufman | Redactor | 28 diciembre 2012
Espectadores abrigados (AP Images)

Se calcula que 1,8 millones de personas se enfrentaron a temperaturas de 1° grado Celsius bajo cero durante varias horas para ver la primera toma de posesión del presidente Obama.

Washington — Durante casi 80 años, el 20 de enero ha sido el día de la transición presidencial en Estados Unidos. Dado que en 2013 este día será domingo, el presidente Obama prestará el juramento de posesión el día 20 de enero en privado y lo hará de nuevo en público el día 21, como parte de los procedimientos de toma de posesión ya conocidos.

No obstante, hasta 1933, el más cálido día del 4 de marzo era el establecido para la transición y el que conmemoraba el primer día en que se reunió el Congreso de Estados Unidos en 1789, así como aquel en que un gobierno comenzara a ejercer bajo las normas de la recientemente adoptada Constitución estadounidense.

Las 17 semanas que transcurren entre las elecciones de noviembre y la toma de posesión del 4 de marzo eran convenientes para los funcionarios de los siglos XVIII y XIX, que con frecuencia se desplazaban en medios de transporte primitivos para llegar a Washington desde sus distritos de residencia. También se trataba de un período de transición de 17 semanas en las que los congresistas destituidos o en jubilación podían continuar su gestión, a pesar de que no tenían que rendir cuentas ante los votantes en sus distritos electorales.

INACTIVIDAD DEL GOBIERNO SALIENTE DURANTE CRISIS NACIONALES

No solo fueron las mejores condiciones de desplazamiento lo que acabó por trasladar el día de la toma de posesión. Los extensos períodos de transición administrativa durante momentos de crisis nacional constituyeron una fórmula para la indecisión y la inactividad mientras el país estaba a la espera para que un nuevo presidente y un nuevo Congreso asumieran el control y el mando.

Durante el período de 17 semanas entre la elección del presidente Abraham Lincoln y su toma de posesión el 4 de marzo de 1861, siete estados declararon su secesión de Estados Unidos. El predecesor de Lincoln, James Buchanan, estaba de acuerdo con el presidente entrante en que los estados no tenían derecho a la secesión, pero también creía que era ilegal que el gobierno reunificara el país por la fuerza. Como consecuencia, en el momento de la toma de posesión de Lincoln, el gobierno de Estados Unidos no había hecho mucho por contrarrestar el establecimiento de los independizados Estados Confederados de América ni por prepararse para lo que llegaría a ser la guerra más mortífera de la historia de Estados Unidos.

Durante otro período de transición entre la elección de Franklin D. Roosevelt y su toma de posesión el 4 de marzo de 1933, parecería que Estados Unidos no tuviera liderazgo durante 17 semanas, su economía seguía afectada: miles de bancos estaban en la bancarrota y uno de cada cuatro ciudadanos buscaba trabajo en el punto álgido de la Gran Depresión.

Muchos políticos y organizaciones prominentes del siglo XIX y principios del XX percibieron el riesgo de tener un período tan extenso entre las elecciones y la transición gubernamental, pero cualquier cambio requería una enmienda en la Constitución de Estados Unidos, un proceso complicado por su diseño.

Asimismo, también hubo oposición a un período de transición prolongado porque los legisladores que ya no tenían que rendir cuentas ante los votantes podían escoger a los ganadores de las elecciones presidenciales y vicepresidenciales en caso de que ningún candidato ganase por mayoría de votos o de que hubiera un empate electoral.

Las iniciativas para reducir los períodos de transición atrajeron de inmediato la atención pública después de las elecciones de 1922, cuando el presidente Warren Harding trató de obligar al Congreso a aprobar el proyecto de ley que pretendía subsidiar la construcción de navíos de carga, a pesar de la intensa oposición de los trabajadores organizados y de los intereses agrícolas, y del hecho de que los votantes estadounidenses hubiesen rechazado recientemente a los candidatos que apoyaban la idea de Harding.

En respuesta, el senador George Norris de Nebraska propuso lo que eventualmente se convertiría en la 20ª enmienda de la Constitución, con la cual se estableció que el nuevo Congreso se reuniera el día 3 de enero y el presidente tomara posesión el día 20 del mismo.

Norris necesitaría 10 años para que el Senado y la Cámara de Representantes aprobasen esta enmienda, y para que luego fuese ratificada por tres cuartas partes de los estados del país. La primera toma de posesión del presidente Franklin Roosevelt en 1933 fue la última que se celebró el 4 de marzo. Este período de transición ineficaz durante la Gran Depresión sin duda alguna desempeñó un papel en la aceleración de la ratificación de la enmienda.

De conformidad con la 20ª enmienda, el 113º Congreso de Estados Unidos recientemente elegido comenzaría a ejercer sus funciones el 3 de enero de 2013, entre las que se incluye la tarea de confirmar a los funcionarios del gabinete y a los jueces que ha designado el presidente Obama.

EL 20 DE ENERO NO ES EL DÍA IDEAL PARA LOS ESPECTADORES DE LA TOMA DE POSESIÓN

La ratificación de la 20ª enmienda redujo de manera significativa el período de transición administrativa y contribuyó a la tradición estadounidense de una transición política pacífica, pero también obligó a que la toma de posesión presidencial se llevase a cabo en mitad del invierno.

En general, enero es el mes más frío en Washington, con temperaturas que oscilan entre los 2 y los 6 grados centígrados. Se calcula que en la primera toma de posesión del presidente Obama del 20 de enero de 2009, 1,8 millones de personas esperaron durante horas en las frías temperaturas para presenciar el juramento, escuchar el discurso de toma de posesión y ver el desfile en la Avenida Pennsylvania desde el Capitolio de Estados Unidos hasta la Casa Blanca. Para hacerlo más incómodo, la temperatura nunca subió por encima de 1° bajo cero.

No obstante, la fecha anterior de la toma de posesión también tenía sus riesgos.

El 4 de marzo de 1841, el presidente William Henry Harrison tomó juramento durante un día nublado con vientos helados y una temperatura de 9 grados. El nuevo presidente rehusó llevar sombrero, abrigo o guantes, y pronunció un discurso de toma de posesión de dos horas de duración (el más largo en la historia de Estados Unidos) y se cree que contrajo un resfriado.

Harrison sufrió una neumonía y el 4 de abril falleció, marcando con ello el período presidencial más corto de la historia estadounidense.