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Dolores Huerta aplaude la diversidad y el sindicalismo laboral de Estados Unidos

Por Lauren Monsen | Staff Writer | 13 septiembre 2012
Dolores Huerta (State Dept.)

La dirigente sindical y de derechos civiles Dolores Huerta, que habló el 12 de septiembre en el Departamento de Estado, citó las contribuciones de los hispanos a la sociedad de Estados Unidos.

Washington — El Mes de la Herencia Hispana, que se celebra del 15 de septiembre al 15 de octubre,“le recuerda a la gente que nosotros [los hispanos] no somos recién llegados; hemos estado en Estados Unidos durante mucho tiempo”, dijo la dirigente laboral y activista de derechos civiles Dolores Huerta.

Al hablar en un acto realizado el 12 de septiembre en el Departamento de Estado en que se rindió homenaje al Mes de la Herencia Hispana, Huerta reflexionó sobre la importancia de la diversidad y del papel de los sindicatos laborales en la formación de la sociedad moderna de Estados Unidos, un tema que conoce bien. En 1962, Huerta fundó junto con César Chávez la Asociación Nacional de Campesinos, la que más tarde se convertiría en Unión de Campesinos de Estados Unidos (United Farm Workers of America).

Uerta habló también sobre la situación particular de su propia familia cuya trayectoria es parte de la crónica más amplia de los hispanos en Estados Unidos.

“Mi bisabuelo estuvo en la Guerra Civil, en el lado de la Unión, y mi propio padre estuvo en la Segunda Guerra Mundial y en la Guerra de Corea”, recordó Huerta. Muchas personas desconocen la historia de los hispanos en Estados Unidos, “pero es muy importante que se reconozcan sus contribuciones”, expresó.

En el siglo XIX, los trabajadores vinieron a Estados Unidos desde México y China para construir las vías de los ferrocarriles, explicó Huerta. Los inmigrantes hispanos de hoy se pueden encontrar “recogiendo nuestra fruta, construyendo nuestros edificios, cuidando de nuestros ancianos” y dando cobertura a una gama de necesidades varias. “Tenemos que recordárselo a todos”.

“Somos un país de inmigrantes”, dijo Huerta. “Todo el mundo llego aquí de otro lugar excepto los indígenas de América del Norte”. Estados Unidos recibe la inmigración de buen grado, “y esa ha sido siempre nuestra política”.

Huerta instó a su audiencia a acoger la causa de la justicia social mediante la participación cívica, y citó el trabajo de su propia organización sin fines de lucro, la Fundación Dolores Huerta, que apoya la capacitación en materia de liderazgo para los jóvenes. “La gente tiene que entender que nada cambia a menos que ellos mismos lo cambien”, dijo. “Tenemos que recordarle a la gente que tiene poder pero también responsabilidad. La gente tiene que votar, tienen que hacer lo que les corresponde”.

“Así funciona la democracia: cuando todo el mundo participa”, manifestó Huerta.

La dirigente plaudió los esfuerzos del Departamento de Estado para fomentar una fuerza laboral más diversa y un espíritu fuerte de cohesión entre personas de antecedentes muy diferentes.

“¿No es hora ya de que acabemos con el racismo?”, dijo. “Pienso que en verdad es muy sencillo. Somos una raza humana: Homo sapiens. Tenemos muchos grupos étnicos diferentes, pero una sola raza. Somos la raza humana. Sabemos que la raza humana se originó en África, por lo que todos somos africanos de diferentes colores”.

“Somos diversos; somos un pueblo, y en Estados Unidos tenemos que luchar por la justicia”, dijo.

Huerta describió la manera en que la asociación de campesinos adoptó su lema “Sí, se puede”, que el presidente Obama utilizó durante su campaña presidencial de 2008. “Es una frase potente que capta las aspiraciones de la gente”, agregó Huerta.

Según explicó, luego que los trabajadores agrícolas obtuvieron concesiones en California, César Chávez emprendió una huelga de hambre para ayudar a cambiar las prácticas laborales de Arizona, “y la gente me decía, ‘se pueden hacer [ciertas] cosas en California, pero no aquí en Arizona’. Mi respuesta era: ‘Sí, se puede, en Arizona’”.

“Cuando conocí al presidente Obama por primera vez, me dijo: ‘le robé la frase’. Le dije, ‘si, así lo hizo’”, comentó Huerta, riéndose.

En aquellos días de lucha por los derechos de los trabajadores agrícolas había tremendos desafíos, según dijo Huerta. Por ejemplo, no había baños ni agua potable para beber en los campos en los que los campesinos trabajaban. “Los trabajadores agrícolas necesitan el derecho a organizarse, a formar sindicatos”, expresó Huerta. “La gente que ponía los alimentos en nuestras mesas no tenía derechos humanos”.

Huerta comentó que hoy, la gente suele dar por sentados muchos derechos, como el derecho a tener días de enfermedad, vacaciones o pensiones para la jubilación, pero estos derechos los lograron los sindicatos laborales.

La dirigente expresó preocupación por los esfuerzos recientes para socavar a los sindicatos en algunos lugares de Estados Unidos, lo que según dijo podría perjudicar las condiciones para los trabajadores estadounidenses en general. “Cuando se ataca a las organizaciones laborales se perjudica a todo el mundo”, indicó. “Los sindicatos laborales han creado la clase media de este país. Tenemos que recordar eso”.

Huerta, de 82 años, tuvo influencia en la aprobación de la Ley de Relaciones Laborales Agrícolas de California de 1975 así como en la consecución del seguro de discapacidad para los trabajadores agrícolas en California.

El presidente Obama le otorgó en mayo de 2012 la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto honor civil en Estados Unidos.

Presidente Obama y Dolores Huerta (AP Images)

El presidente Obama otorgó a Dolores Huerta la Medalla Presidencial de la Libertad en una ceremonia en la Casa Blanca el 29 de mayo de 2012.