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Operación Alto el fuego: Las comunidades hacen frente a la delincuencia

Por Lauren Monsen | Redactora | 16 agosto 2012
David Kennedy en su oficina (John Jay College of Criminal Justice)

David Kennedy ha ganado numerosos premios por su enfoque innovador para reducir la delincuencia. Ha hablado en muchas organizaciones, incluso en el Congreso de Estados Unidos y en Scotland Yard.

Washington - En 1995, mientras se encontraba en Boston con un equipo de investigación, el criminólogo David Kennedy desarrolló la operación Alto el fuego, que es un marco específico para combatir la violencia urbana.

La ciudad había experimentado un aumento en los homicidios relacionados con las armas de fuego, por lo que Kennedy, quien en esa época trabajaba para la Universidad de Harvard, pasó seis meses siguiendo a la delincuencia y trabajando en estrecha colaboración con un grupo especial del Departamento de Policía de Boston.

"La presión negativa de los compañeros y las dinámicas de grupo impulsan la violencia", que por lo general incluye las respuestas de los jóvenes a lo que perciben como una falta de respeto, dijo Kennedy. Los delitos los cometen un número reducido de personas, incluso en los barrios donde hay más problemas. Pero, de acuerdo con la investigación de Kennedy, a los delincuentes, tanto como a los demás residentes, no les gusta lo que ocurre.

La policía de Boston había venido presionando periódicamente a los miembros de pandillas, tranquilizando así de manera significativa, aunque temporal, las “zonas candentes” de los barrios. Kennedy quería emplear un enfoque que funcionara de manera más sistemática.

Su equipo colaboró con la policía, trabajadores sociales y líderes de la comunidad para organizar reuniones con los delincuentes jóvenes, y les notificó que no habría arrestos, pero que la falta de asistencia podría tener consecuencias. La policía dejó bien sentado que venía recopilando datos sobre los delincuentes y que tomaría medidas si fuera necesario.

A los delincuentes se los invitó a que llevaran a sus familiares a estas reuniones, en las que los residentes locales revelaban cómo la delincuencia había afectado sus vidas.

Kennedy, que hoy dirige el Centro de Prevención y Control de la Delincuencia y enseña en el colegio universitario de Justicia Criminal John Jay en Nueva York, dijo: "He visto salas llenas de 30, 40, 50 de los miembros de pandillas más peligrosos que escuchaban a la madre de un joven asesinado que explicaba cómo eso le había afectado, y ellos respondieron con lágrimas en sus rostros”.

Los familiares les dicen a los delincuentes que ellos los quieren pero que la violencia es inaceptable. La policía refuerza el mensaje al decirles que no quieren arrestar a nadie si pueden evitarlo, pero según dice Kennedy, el testimonio de los familiares y vecinos es lo que tiene el efecto más poderoso en disuadir la delincuencia.

Los agentes de policía con los que Kennedy trabaja se han sorprendido. La policía puede pensar que los pandilleros ya no pueden redimirse, pero ven que los delincuentes se sientan con respeto y escuchan. "La gran mayoría de los miembros de pandillas no son sociópatas, o esto no sería eficaz", dijo Kennedy.

Por su parte, los miembros de pandillas se sorprenden cuando la policía ofrece ayuda y les dice: "Nos preocupamos por ustedes, no queremos verlos muertos”.

DRÁSTICOS RESULTADOS EN TODO EL MUNDO

En 12 meses, la operación Alto el fuego redujo las tasas de homicidios juveniles en Boston en un 60 por ciento. Como consecuencia de ello, posteriormente se desarrolló un programa para eliminar los mercados de drogas al aire libre, conocido como intervención del mercado de drogas (DMI), que según calcula Kennedy se ha extendido a por lo menos 100 ciudades de Estados Unidos. Estas ciudades ven reducciones drásticas y sostenidas de la delincuencia. En High Point (Carolina del Norte), donde la policía introdujo el programa DMI, la delincuencia se redujo en casi un 40 por ciento en un lapso de dos años.

Otros países se están percatando de esto. En Glasgow (Escocia), la policía ha aplicado su propia versión de la operación Alto el fuego, y se centra en apuñalamientos. Otras partes del Reino Unido han expresado su interés, así como también México, Colombia, Australia y algunos países de la Cuenca del Caribe.

Las teorías de Kennedy se integran ahora en la actuación policial en Río de Janeiro y Belo Horizonte (Brasil), dijo Desmond Arias, profesor de ciencias políticas en el colegio universitario John Jay.

El programa de Belo Horizonte, conocido como Fica Vivo (Mantente vivo), cultiva las relaciones entre la policía y la comunidad, mientras que el programa de Río ofrece a los jóvenes actividades de capacitación y liderazgo organizadas por el estado.

Algunos programas reclutan a exdelincuentes, quienes ofrecen modelos convincentes a los miembros de pandillas y traficantes de drogas. "Una persona que ha estado en su situación, pero se ha reformado, les demuestra que es posible", dijo Kennedy.

Kennedy dijo además que su investigación ha ayudado a reducir la delincuencia, en gran parte porque aprovecha el hecho de que los delincuentes jóvenes están ansiosos de una "estrategia de salida" del crimen violento que no los desprestigie ante sus compañeros. La operación Alto el fuego y el DMI logran eso, dijo.

Para más información (en inglés) acerca de las estrategias de Kennedy contra la delincuencia, visite el sitio web de la Red Nacional de Comunidades Seguras.