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El embajador de Estados Unidos Merten habla de “Un nuevo día en Haití”

24 julio 2012

Este artículo de opinión, cuyo autor es el embajador de Estados Unidos en Haití, Kenneth H. Merten, se publicó por primera vez el 23 de julio en el diario The Miami Herald y en el sitio web del Departamento de Estado de Estados Unidos. No hay restricciones a su republicación para uso de las embajadas de Estados Unidos.

Un nuevo día en Haití
Por Kenneth H. Merten

He tenido el agrado de cumplir tres misiones en Haití. La primera fue en 1988, cuando el Departamento de Estado me destinó allí al principio de mi carrera diplomática. Desde entonces regresé a la embajada en el año 1998 para hacerme cargo de los sectores comercial y económico, y en 2009 para servir como embajador. En el curso de mis 25 años de trabajo en Haití he estado junto al pueblo haitiano en un terremoto, una enorme operación de ayuda humanitaria, tres golpes de Estado, dos huracanes, un embargo y por lo menos cuatro elecciones.

Cuando regresé como embajador hablé con los haitianos sobre la importancia del respeto, la colaboración y la responsabilidad, todos ellos temas centrales en la relación de Estados Unidos con Haití. Compartí con ellos el hecho de que la secretaria de Estado Hillary Clinton había hecho de Haití una prioridad de política exterior al comienzo de sus tareas y también hablé de nuestro compromiso de ayudar al pueblo haitiano, y al gobierno, a concretar su visión de un país más próspero. Además, expliqué el compromiso de Estados Unidos con el enfoque nuevo, y fundamentalmente diferente, que aplicaríamos.

En el pasado nuestra ayuda no siempre dio resultados sostenibles, pero a partir de ahora debemos pasar de la ayuda a la inversión, de aquello que Estados Unidos puede hacer a lo que el pueblo haitiano quiere que sus asociados, como Estados Unidos, hagan, lo cual es determinante para que Haití pueda prosperar.

Durante meses trabajamos estrechamente con el gobierno para elaborar una nueva estrategia según la cual el grueso de nuestra ayuda al desarrollo se destinaría a cuatro sectores prioritarios: la agricultura, la gobernabilidad y el estado de derecho, la infraestructura y la salud.

Hemos aprovechado las capacidades únicas de los organismos del gobierno de Estados Unidos y estamos trabajando como un solo equipo para mejorar los resultados de una manera drástica. Estamos entrenando a agentes de la policía haitiana, ayudando a aumentar la productividad agrícola, construyendo mejores caminos, estableciendo sistemas sostenibles de salud, construyendo miles de refugios resistentes a los huracanes, y reparando y ampliando el acceso a la electricidad. Estas inversiones y programas ayudarán a Haití a echar cimientos sólidos para el desarrollo futuro.

Sabemos que el cambio real y transformador en Haití ―al igual que en países de todo el mundo— ocurrirá solamente por medio de las inversiones del sector privado, que impulsen la creación de puestos de trabajo y proporcionen ingresos tributarios. Este fue el caso en mi primer día como embajador, y sigue siendo así hoy. Cuando la gente tiene trabajo tiene la dignidad que viene con la posibilidad de elegir como atender a sus familias y con la libertad de tomar sus propias decisiones.

Cuando el gobierno obtiene más ingresos, puede financiar mejores escuelas, hospitales, carreteras y agentes de policía que mantengan la seguridad en las calles de Haití. El presidente Martelly ha hecho del desarrollo económico ―tanto dentro como fuera de Puerto Príncipe— una prioridad.

Al irme de Haití me siento animado. Haití ha informado de un aumento del 21 por ciento en la inversión extranjera directa desde el año 2010. En el norte pude ver la conclusión de los primeros edificios industriales y de una moderna central eléctrica en el Parque Industrial Caracol. Se siente un entusiasmo palpable en la comunidad por los puestos de trabajo que el parque atraerá, agregando más fábricas en los próximos meses y años. Basándose en una inversión de 78 millones de dólares de la empresa coreana Sae-A Co., dedicada a fabricar textiles, el parque tiene potencial para crear más de 60.000 puestos de trabajo.

El segundo inquilino, la compañía haitiana de pintura, llamada Peintures Caraibes, acaba de firmar un contrato de arrendamiento que le permitirá ampliar sus operaciones al abrir una segunda fábrica que, en última instancia, creará cientos de puestos de trabajo. Pero el parque es apenas una parte del desarrollo que se está produciendo a lo largo de todo el corredor norte. Las inversiones en la agricultura y la electricidad, la construcción de un nuevo puerto, de escuelas, clínicas de salud y hospitales alentarán inversiones adicionales y abrirán nuevos mercados internos y extranjeros para los agricultores.

Me siento orgulloso de que el trabajo que hemos hecho, y que seguimos haciendo, ayude al pueblo haitiano a sentar unos cimientos sólidos para un futuro próspero. Mi servicio como embajador me ha permitido ocupar la primera fila de la historia y me ha permitido ser parte de un nuevo capítulo en la historia de Haití. No recordaré a Haití como un país que ha afrontado una destrucción inimaginable, sino como a un país de gente dinámica, orgullosa, trabajadora y valiente que hizo frente a la adversidad y siguió adelante.

Es un país con un futuro prometedor. Espero el día en que Haití llegue a ser independiente de la ayuda para el desarrollo y se sume a nosotros para ayudar a otros países en desarrollo. Cuando ese día llegue, sabremos que los sueños que Haití tiene para su futuro se han hecho realidad.

(Kenneth Merten es el embajador de Estados Unidos en Haití)