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Luna de Júpiter es yacimiento de actividad volcánica, informa USGS

29 marzo 2012
Half-lit Io (NASA)

Las manchas oscuras sobre la superficie de Io son volcanes, y las zonas rojas indican actividad volcánica reciente. Esta imagen fue captada por la nave Galileo en 1997.

Washington — Un mapa geológico de Ío, la luna de Júpiter, muestra volcanes de rara actividad nunca antes documentados en el sistema solar, de acuerdo a un comunicado de prensa del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que publicó el mapa.

Un grupo científico de la Universidad de Arizona produjo el mapa, que muestra una superficie en la que la actividad volcánica ocurre con una tasa 25 veces más intensa que en la Tierra. Desde su descubrimiento en 1610, el satélite Ío ha sido objeto de observación, primero con telescopios terrestres y luego por naves espaciales en órbita. Con el tiempo, esos estudios mostraron un cuerpo celestial enormemente influido por las fuerzas gravitatorias de Júpiter, aunque también por las de Europa y Ganímedes, sus satélites hermanos.

Esas fuerzas gravitacionales son tan fuertes que provocan la flexión masiva y rápida de la superficie y el interior de Ío. La flexión genera gran calor en el interior del satélite, que se libera de este por medio de la actividad volcánica en la superficie.

“Nos entusiasma que nuestra ciencia alcance hasta casi setecientos millones de kilómetros de distancia, a la actividad volcánica de Júpiter”, dijo Marcia McNutt, directora del USGS. “De alguna manera hace menos difícil, ante la vasta expansión del espacio, saber que procesos geológicos similares que han conformado a nuestro planeta están activos en otro lugar”.

El mapa, que es altamente detallado, muestra varios rasgos volcánicos, incluyendo cúpulas y depresiones, campos del flujo de lava, montañas y depósitos de cenizas. También es interesante aquello que el mapa no muestra. A diferencia de la Tierra, su luna y Marte, Ío no muestra señales de cráteres producidos por impactos.

“Ío no tiene cráteres producidos por impactos”, dijo David Williams, que dirigió el proyecto desde la Universidad del Estado de Arizona. “Es el único objeto en el sistema solar en el que no hemos visto ningún impacto debido a los cráteres, lo que manifiesta la capacidad de Ío de rehacer su superficie debido a su mucha actividad volcánica”.

Las imágenes en que se basa el mapa fueron captadas por una variedad de naves de la NASA, durante un largo período de tiempo, entre ellas Voyager 1 y 2 en 1979, el telescopio espacial Hubble desde 1990 al presente, la nave espacial Galileo que orbitó el sistema joviano entre 1996 y 2001, y la nave espacial Cassini, que sobrevoló Júpiter en diciembre de 2000, en ruta hacia su misión principal en Saturno.

La agencia USGS ha estado estudiando la geología de otros cuerpos celestes en su Centro de Ciencia Astrogeológica, desde que la entidad fuera creada a principios de la década de 1960. La agencia comenzó a publicar mapas planetarios como apoyo a los aterrizajes lunares del Apolo, y sigue ayudando a establecer un marco para integrar y comparar estudios pasados y futuros de las superficies extraterrestres.

“La caracterización remota de la superficie de los cuerpos planetarios obliga a los científicos a considerar y examinar hipótesis que se refieren a la evolución de un planeta entero”, dijo Ken Herkenhoff, director en funciones del Centro de Ciencia Astrogeólogica.