Washington — La agencia espacial de Estados Unidos está lista para lanzar una misión no tripulada a Marte el 26 de noviembre, y aunque el Laboratorio Científico de Marte (MSL) abandonará la órbita de la Tierra solo, la nave representa 40 años de investigación y análisis realizados por generaciones de científicos que intentan entender mejor la vida en el universo.
El MSL tardará ocho meses en llegar a Marte. Cuando llegue a su destino, descargará un laboratorio móvil en la superficie del planeta, un vehículo llamado Curiosity. El vehículo aterrizará en un lugar específico de la superficie marciana en el que los científicos piensan que las condiciones revelarán la historia geológica del planeta. Las observaciones orbitales realizadas por anteriores misiones no tripuladas han identificado un cráter, que los científicos han bautizado cráter Gale, en el que las características de la superficie son como las que en la Tierra tienen los cráteres creados por el agua.
Curiosity estará casi dos años recopilando y analizando muestras de rocas y suelo del cráter Gale, intentando detectar si las condiciones planetarias en algún momento fueron favorables a la vida microbiana y preservando cualquier pista que encuentre en las muestras que apunten a la existencia de formas de vida.
En una sesión informativa de 22 de noviembre, la directora del programa de Astrobiología de la NASA, Mary Voytek, dijo que el MSL investigará la “habitabilidad” de la superficie marciana.
“El agua es uno de los ingredientes de la vida. Ahora estamos buscando a ver si podemos encontrar otras condiciones que sean necesarias para la vida al definir la habitabilidad, o lo que hace falta para que un entorno pueda albergar vida”, dijo.
Un principio en el que se basa este trabajo es que toda forma de vida está compuesta de minerales y elementos que también componen su entorno. Pan Conrad, investigadora principal de muestras de Marte, dijo que las moléculas y elementos de los suelos marcianos también serán compuestos de cualquier forma de vida que allí se descubra. “Si alguna vez hubo una biosfera en Marte, o en algún otro objeto celestial, va a mostrar las características de esos entornos.”
Conrad también dijo que los científicos deben estar conscientes de que tienen que tener la mente abierta. “No podemos decir con ningún conocimiento definitivo que vayamos a reconocer la vida en algún otro lugar del sistema solar, o más allá del sistema solar, sin poder desvincularnos de todas las conclusiones que hemos asumido y experiencias que hemos tenido al observar la vida en la Tierra”.
Jamie Foster, profesora de microbiología y ciencias celulares en la Universidad de Florida, observará los datos que Curiosity recolecte en busca de señales de formas de vida microbiana. En la Tierra, dijo, hemos llegado a entender que la antigua vida microbiana se relacionaba con los elementos de la Tierra y dejó su “impronta” en estos elementos para ayudarnos a entender mejor el tipo de formas de vida que eran. Las muestras de las rocas de Marte podrían contener improntas similares de formas de vida microbianas, comentó Foster en la reunión informativa.
“Si podemos entender los parámetros ambientales o el potencial biológico sobre cómo puede haber surgido la vida en Marte, podremos contrastarlos con nuestros estudios de ejemplos modernos de vida pasada aquí en la Tierra”, dijo Foster, ampliando así nuestro conocimiento de cómo surgió la vida en el planeta y en el sistema solar.
El estudio de los materiales de Marte a nivel molecular también servirá como punto de partida para desarrollar una colonia espacial en Marte. Si los científicos saben qué elementos hay disponibles como bloques fundamentales, podrán diseñar mejor sistemas que los astronautas necesitarán para sobrevivir en ese entorno.
Los miembros del panel científico se resistieron cuando los periodistas les pidieron que especularan sobre lo que podrían encontrar. Conrad dijo que de lo único que tiene certeza es que la misión MSL va a proporcionar muchos datos que permitirán a los científicos aprender mucho acerca de Marte, su ambiente y su potencial para sostener la vida. “Aprenderemos mucho acerca de la química de ese entorno y eso nos debería ayudar a tener nuevas ideas que no estén tan centradas en la Tierra”, comentó.
La NASA ha establecido la fecha de lanzamiento para el 26 de noviembre, pero si surgiera algún problema imprevisto, la oportunidad del lanzamiento se extiende hasta el 18 de diciembre. Después de que la nave llegue al Planeta Rojo en agosto, tendrá una misión principal que durará un año marciano, lo que equivale a casi dos años terrestres.
