Washington – Salpicadas por el paisaje de Nueva Zelanda se pueden ver pequeñas viviendas sencillas que la pujante clase media del país erigió a mediados del siglo XX. Muchos neozelandeses guardan buenos recuerdos de las fiestas veraniegas que celebraban en las bach neozelandesas, como denominan a esas cabañas de campo, que les traía recuerdos de su infancia en plena naturaleza.
Estudiantes de la Universidad de Victoria en Wellington querían recrear la idea de una típica cabaña neozelandesa en el diseño de la vivienda que presentarán en el concurso del Decatlón Solar 2011, a celebrarse en Washington en septiembre. Pero también quería agregar a la vivienda comodidades modernas, como agua corriente y electricidad renovable, además de un diseño elegante. Para la generación de energía de la casa optaron por poner paneles solares policristalinos que pueden soportar las tormentas costeras, y los ocultaron debajo de una marquesina de madera que se apoya encima del techo normal. La marquesina también ayuda a enfriar los paneles durante los meses de verano.
El tragaluz que pusieron en el centro de la casa, junto con puertas correderas a cada lado de la estructura, mantienen a los residentes de la vivienda próximos al mundo exterior en todo momento.
“El corazón de la casa es donde cobra vida el concepto de volver a la naturaleza”, dijo Nick Officer, estudiante de 24 años de edad y miembro del equipo de Nueva Zelanda. “Creamos como un espacio al aire libre dentro de la casa”.
Llamaron a su primera vivienda alimentada por energía solar First Light (Primera luz), otra alusión a sus raíces neozelandeses. El país insular del Pacífico Sur es el primer país de la Tierra en ver el amanecer.
El equipo de Nueva Zelanda ha trabajado con ahínco para obtener material local para la casa, en parte para mantener bajos los costos. Se daba por hecho que utilizarían madera de cultivo local y productos hechos, así como aislamiento de la pared con un giro neozelandés: relleno de lana de oveja en las paredes de 250 milímetros de espesor, en lugar de fibra de vidrio. Sin embargo, una amplia gama de tecnologías para el hogar caras, entre estas el vanguardista sistema de control de consumo de energía y más paneles solares de lo necesario, han puesto la casa fuera del alcance de muchos, dijo Officer.
“Parece que saldrá más caro que los 250.000 dólares que nos habíamos propuesto. Pero si se comercializase y se llevase al mercado, creo que podrían eliminarse algunas de las tecnologías, como por ejemplo el sistema de control de consumo de energía”, dijo.
Este año es la primera vez que Nueva Zelanda está representada en el Decatlón Solar y el proyecto de energía solar ha recibido mucha atención en todo el país. Más de 100 empresas patrocinadoras se apuntaron para respaldar el proyecto.
La vivienda First Light también fue un éxito cuando estuvo expuesta en el paseo marítimo de Wellington a finales de mayo. Se calcula que unos 10.000 visitantes hicieron cola para recorrer y ver la casa, varios de ellos dando elogios en la página de Facebook del equipo.
“Es un fantástico esfuerzo de equipo”, escribió Bonnie Joan Dewart. “Cautivarán a gente en Washington”.
“Me ENCANTA y me gustaría tener una casa como esta para mi pequeña familia”, dijo la visitante Michelle Lemon.
First Light se diseñó realmente para ser una casa de vacaciones, pero parece tener un atractivo más allá del típico bach neozelandés, dijo Officer. “Nos gusta pensar que a la gente le gusta porque siente que es un hogar, hemos dedicado mucho amor y atención a su construcción”, dijo.
El estudiante sueña de poder vivir algún día en la casa que ayudó a crear, o en una casa similar. Podría suceder, dijo, cuando gane dinero trabajando como arquitecto diseñando casas y edificios sostenibles para ganarse la vida.
Vea la vivienda First Light en este video de YouTube (narrado en inglés).

