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Historiador resalta importancia del sufragio femenino

Derecho al voto fue primer paso hacia la igualdad, dice Cooney

29 marzo 2007
Alice Paul cose la 36ta. estrella

En conmemoración de la ratificación del sufragio femenino, Alice Paul cose la 36ta. estrella en agosto de 1920. (© AP Images)

Washington – El prejuicio contra la mujer es un problema histórico que socava aún hoy el intento lograr la igualdad entre hombres y mujeres, dice el historiador Robert Cooney.

Dicho prejuicio “es el mismo desafío que afrontaron las sufragistas, y que atacaron en los ámbitos tanto cultural como político”, explicó Cooney, autor de la obra Winning the Vote: The Triumph of the American Woman Suffrage Movement (Ganar el voto: El triunfo del movmiento del sufragio para la mujer) , durante una charla electrónica realizada el 15 de marzo, organizada por el Servicio Noticioso, en la que participaron personas de Irán, Madagascar y Egipto.

Las sufragistas sabían que sin el derecho al voto, sin el poder político, la mujer no “tenía oportunidad alguna” para cambiar su lugar en la sociedad, dijo. No obstante, agregó, “quienes están en el poder raras veces lo ceden fácilmente”.

Además “muchos hombres de la época creían que la mujer no tenía capacidad para participar en la política, que ello degradaría su lugar y llevaría a la desintegración del núcleo familiar”, dijo.

Fueron necesarias presión política, campañas, manifestaciones y persuasión, a veces durante décadas, para persuadir a los hombres de que concediesen el sufragio a la mujer en Estados Unidos, dijo Cooney. Según el historiador, las sufragistas apelaron a hombres y mujeres, persuadiendo a hombres votantes y políticos, estado por estado, para que vieran la justicia de su causa.

Los asuntos internacionales desempeñaron también un papel en asegurar el derecho al voto para la mujer estadounidense, al ayudar a “propagar la causa y animar a las mujeres en muchos países a intentar lograr la igualdad plena”, dijo Cooney, quien señaló que varios países concedieron el voto a la mujer antes que lo hiciera Estados Unidos en 1920.

ESTRATEGIAS DE PERSUASIÓN

Quienes lucharon por el derecho de la mujer estadounidense al voto lograron éxitos gracias a las estrategias que emplearon: empezar a nivel local; emplear métodos no violentos, fueran o no legales; jugar el juego de la política y estar dispuestas a persistir en el intento.

En un principio las mujeres intentaron conseguir el derecho al voto en las asambleas legislativas estatales y territoriales, explicó Cooney. A continuación, la demanda se amplió para exigir una enmienda constitucional que garantizara a la mujer este derecho, puesto que la enmienda exige para su aprobación sólo tres cuartas partes de las asambleas legislativas de los estados.

Además de utilizar métodos legales, como ejercer presión política sobre los legisladores, las sufragistas emprendieron también acciones directas, que si bien no eran violentas, eran, en ocasiones, ilegales: depositaban votos sin derecho a hacerlo; organizaban piquetes frente a la Casa Blanca, celebraban desfiles masivos para ganarse el apoyo popular, y otras tácticas que hicieran emocionante y popular a su causa.

“A medida que fueron ganando elecciones, cobraron impulso propio y aprendieron el arte de la política”, explicó Cooney.

Otra característica esencial fue la capacidad de las sufragistas de perseverar en su empeño de lograr la igualdad durante tres generaciones: 70 años en total, según Cooney. En comentarios al Servicio Noticioso después de la charla electrónica, Cooney dijo que debió ser difícil para esas mujeres, que estaban tan convencidas de su causa, morir sin llegar a ver logrado su objetivo, al tiempo que inculcaban a sus hijas que siguieran adelante.

CAMBIO DE ACTITUD

Cooney dijo que fue igual de difícil, o más difícil, persuadir a las mujeres que a los hombres de que entendieran la importancia de ampliar el papel que desempeñaba la mujer en la sociedad.

En su respuesta a un participante quien dijo que en las sociedades musulmanas a las mujeres se les relega a funciones domésticas y consideran que dichas limitaciones son “esenciales para la felicidad de su naturaleza femenina”, Cooney respondió: “Las sufragistas tuvieron que luchar con todas sus fuerzas contra este tipo de actitudes ... convencer a las mujeres de la necesidad de participar personalmente en cuestiones más amplias, ajenas al ámbito doméstico, puesto que mucho de lo que afecta al entorno del hogar se decide en los pasillos del gobierno”.

Muchas mujeres hoy en Estados Unidos deciden todavía no considerar nada que no sean las funciones domésticas tradicionales, agregó Cooney.

Sin embargo, Susan B. Anthony, una de las protagonistas más famosas del movimiento sufragista, “sentía que toda mujer debía intentar hacer cualquier cosa que quisiera”, comentó Cooney, “porque entonces se tropezaría personalmente contra los prejuicios de los que hablaba en la sociedad y eso la animaría a la acción”.

Si bien el derecho al voto fue un logro importante para los derechos de la mujer, no garantizó la igualdad plena, señaló Cooney. Después de que en 1920 se ratificó la enmienda constitucional relativa al sufragio, la activista Alice Paul redactó la Enmienda de Igualdad de Derechos, para abordar otras modalidades de discriminación que encaraba la mujer. “Este proyecto de ley se ha debatido durante 80 años y sigue sin aprobarse”, aclaró.

Según Cooney, el derecho al voto fue sólo el primer paso en la tarea para ampliar el papel de la mujer en el proceso político. “Siempre he distinguido entre la victoria del voto femenino y lo que ocurrió después”, aclaró. “El logro de la igual de derechos para votar allanó el camino para otros cambios y para el poder político de la mujer, pero no garantizó la aceptación de las mujeres por parte de los votantes”.

En Estados Unidos, a la mujer le ha llevado generaciones tener un impacto en la política electoral, pero las mujeres resaltan ahora en universidades, empresas, fundaciones y gobiernos al ocupar cargos de liderazgo similares a los que ocupan los hombres, afirmó Cooney.

Cooney recalcó, además, la importancia de que las mujeres ocupen cargos de liderazgo.

“Creo que al elevar a la mujer en todas partes, mejoramos su papel en el ámbito internacional”, dijo. “Cuando las mujeres demuestran su capacidad, como congresistas, primeras ministras, secretarias de Estado o uno de estos cargos, demuestran a quienes dudan de sus capacidades que la mujer es capaz y está dispuesta a hacer frente a los desafíos modernos”.

La transcripción (en inglés) de la charla electrónica y , la transcripción (en inglés) de otra charla electrónica con motivo del Mes de la Historia de la Mujer y la publicación Mujeres Influyentes están disponibles para su consulta en nuestro sitio web.

El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web: http//usinfo.state.gov/esp)

Manifestación de sufragistas.

Manifestación de sufragistas. (Foto: Liga de Mujeres Votantes)

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